Me gustaría dar las gracias a Wendy Ealey y Neil Gardner por la edición y el entusiasmo constante. También quiero dar las gracias a mi narrador, William Merryn Hill, por crear audiolibros tan maravillosos a partir de mis manuscritos.
Y, por último, me gustaría dar las gracias a William Shakespeare por las palabras de Cleopatra: "Oh, caballo feliz, para soportar el peso de Antonio", que siempre me vienen a la mente cuando Sheldrake está montando a su esposa, Maud, cuando ella se ha transformado en forma de caballo.