Vox se pasó las manos por el pelo y gruñó, doblándose en dos. El dolor que sentía ya no era únicamente mental, sino que había pasado a manifestarse también en el plano físico. Su felino necesitaba a su compañera tanto como él necesitaba a la suya. El hecho que ambas compañeras fuesen la misma no importaba; su felino seguía clavándole las garras hasta dejarlo en carne viva. La única noche que había compartido con Riley jamás sería suficiente. No podía dormir, no podía comer… a duras penas lograba funcionar. Sabía que Creon y Ha’ven se estaban divirtiendo a su costa, y él habría hecho lo mismo con ellos de haberse presentado la oportunidad, pero el problema era que sus amigos no comprendían lo devastador que era para un hombre sarafin que lo separasen de su compañera, especialmente durante

