Era viernes después de una larga y tediosa semana de trabajo y escuela, por fin era viernes, hoy varias chicas de mi salón y yo acordamos ir a un club muy exclusivo, legalmente ni yo ni Charlotte podemos entrar a ese lugar y las chicas de nuestro salón menos.
—Pero que importa solo será está noche. —Pensé mientras guardaba mis cosas, hoy me iría con Charlie después de clases, ya que uno de los motivos de ir a ese club era festejar su cumpleaños.
—Gabrielle dormirás hoy en casa de los shinomoto, no es así. —Ibquirió Juliette.
—Si. —Respondí sin quitar la vista de mi mochila, no podía olvidar nada.
—Deseale de mi parte felíz cumpleaños a la pequeña Charlotte, toma es para tu amiga. —Mi hermana me ofreció una caja pequeña de brillante envoltura y moño rosa llamativo.
—Claro hermana. —Me despedí y salí como rayo de la mansión, ni siquiera desayuné. No quería tentar mi suerte y que Juliette se pusiera con sus suspicacias y mis planes de ir a ese club se esfumaran.
Tomé unos cuadernos que casi olvidaba, los abracé a mi pecho, mientras corria, eran de Charlotte y si los olvidaba, no me volvería a prestar sus apuntes y eso no podía pasar.
Iba tan distraída y no me percate que había alguien caminando, frente a mí y me lo terminé tropezando cayendo de sentón al suelo.
—¡Auch! —fue lo que salió de mis labios, los cuadernos cayeron desparramados por doquier—, ¡Me dolió! —miré hacia arriba pues la persona que me tropecé, no había caído de sentón como yo.
—Hola Abel yo, bueno yo...
—Si pequeña Gabrielle lo sientes, ya estoy adaptado, a tus estrepitosos recibimientos. —Comentó el castaño esbozando una sonrisa.
—Toma. —Luck que no había dicho nada entregó los cuadernos que cayeron regados por la embestida de Gabrielle, la pelinegra recibió los cuadernos sonrojada de la vergüenza.
—Gracias y de verdad lo siento. —Respondí apenada recibiendo los cuadernos de manos de Luck.
—Si lo sabemos pequeña ahora vete o llegarás tarde. —Dijo el rubio con una sonrisa cómplice, la morena hizo una reverencia, con sus mejillas aún coloradas por la vergüenza, se despidió apresurada y siguió su camino.
—Que se me hace que Gabrielle tiene una travesura entre manos y por eso anda tan apresurada. —Dijo Luck entregando un flayer a su compañero de coleta castaña.
Tomó el papel con la mano en su mentón de manera pensativa Gabrielle no parecía ser de esas chicas rebeldes. Que van a clubes nocturnos es solo una niña pensó el muchacho mirando el volante en su mano.
—Es ese el club donde tendremos una presentación hoy ¿Verdad?
Abel solo asintió como respuesta, ante la pregunta de su amigo.
•••
Afortunadamente no llegué tarde a clases, corrí hacia Charlotte sentandome en mi asiento frente a ella, era extraño ella siempre estaba feliz de celebrar su cumpleaños, está vez no era la alegría andante como cada año.
Charlotte abrió sus verdes ojos, sorprendida por el pequeño cupcake y el obsequio en su mesa. —¡Feliz cumpleaños francesita! —abracé con tal fuerza a mi amiga que casi la tiro de la silla.
—Gracias mi ami Gabi. —Dijo mi amiga con una sonrisa, abriendo el obsequio de mi hermana resultó ser una playera con un osito tejido. La rubia dió una mordida a su cupcake suspirando de gusto los dulces al igual que para mí también, eran el delirio de mi amiga.
—¿Estas lista para lo de esta noche? —preguntaba Charlotte cambiando de tema.
—Si ¿Estás segura de querer ir? —si sabía que mi amiga no era de hacer estas cosas, pero era mi amiga y si ella quería celebrar su cumpleaños en ese lugar yo no se lo iba a impedir.
—Si —respondió la rubia mirando por la ventana, con ambas manos en sus mejillas—. Quiero embriagarme y celebrar a lo grande.
El comentario de Charlotte me pareció algo extraño, mi amiga no era así, aún así no pregunté quizás Charlie solo quería experimentar cosas nuevas.
Las clases seguían su curso, todo era como siempre el tiempo parecía ir más lento de lo normal, me sorprendió un texto al ver la pantalla y leer de quién venía aquél mensaje en mis mejillas se sentía un repentino calor.
Zack: Hola brujita.
Tomé mi celular, para responder ese texto: Estoy en clases. Respondí.
Zack: Lo se cómo siempre, niña buena y responsable.
Ante aquellas palabras, no sabía que responder, enserio de esa forma me veía Zackary.
Zack: ¿Estás ahí...?
—Dupont sabe que el uso del celular, está terminantemente prohibido en mi clase. —Se quejaba un hombre de edad avanzada, estirando su mano para que la pelinegra entregara el teléfono.
—Señor Connor lo siento, no volverá a pasar lo prometo, pero por favor no me quite el celular. —Pedi con mi cabeza gacha.
Aún así el maestro regordete, no bajó su mano, suspiré resignada entregando mi preciado celular.
—Ahora salga de mi clase Dupont.
—¡Qué! —me levante de mi mesa exaltada ya era mucho castigo quitarme el celular, por tercera vez este año.
—¡Por su insolencia señorita Dupont, ahora salga de mi clase y si quiere su celular de vuelta un representante debe ir a buscarlo en la dirección! —sentenció el maestro George Connor señalando la puerta del salón a Gabrielle.
•••
El descanso llegó con eso el ansiado almuerzo, comía apresurada mientras Charlotte y compañía me miraban sorprendidas.
—No debiste sacar el celular sabes cómo es él señor Connor de cascarrabias Gabrielle sabes que ese anciano odia la tecnología.
—Nina tiene razón Gabrielle. —Apoyaba Charlotte a su compañera.
—Si lo sé chicas el asunto es que si mi hermana viene por mi celular, de seguro me va a castigar y no podremos ir al Ilusión.
—Aún pienso que no debemos ir a ese lugar, a Charlotte ni siquiera le gusta. —Opinó Ginna una de las chicas del salón y amiga del grupo.
—Ginna todo estará bien además, iremos todas juntas y será divertido ya estamos grandes para hacer lo mismo de siempre. —Decía Charlotte guiñando un ojo.
—Bueno no tienes más opción que dejar tu teléfono, en dirección este fin de semana Gabrielle. —Decía Nina tomando un sorbo de su jugo de manzana.
Suspiré resignada a un fin de semana sin celular, pero Charlotte no se veía muy convencida.
—Gabrielle debemos sacar tu celular de la dirección. —Habló Charlotte sería.
—Ah si ¿Y por qué debemos? —pregunté confundida, Charlotte me tomó de la mamo llevándome lejos de las otras chicas.
—En tu celular están las identificaciones falsas.
Miré a mi amiga, me parecía que hacía una tormenta en un vaso de agua, se podían volver a imprimir y ya pensé si complicarme tanto.
—Pero se pue...
—¡No! Antes que digas para volver a mandar a hacer esas identificaciones te aviso que no es posible, salieron muy caras Ginna y Nina ya pagaron y a como de lugar necesitas tu celular, pues puse las identificaciones en la funda de tu celular. —Soltó la rubia exaltada.
—¡Charlie! ¿Por qué me metes en ésto?
Charlotte me cerró la boca apresurada según ella yo ya estaba llamando la atención de las chicas. Mm era lo único que salía de mis labios, hasta que la rubia quitó las manos de mi cara permitiéndome hablar ya estaba exasperada por la falta de oxígeno.
—Tengo una idea pero necesito tu teléfono.
Charlotte me entregó el celular, en mis manos, advirtiendome que me diera prisa marqué rápido esperando que contestará rápido a quien llamaba.
—Si ¿Con quién hablo? —respondió una vez femenina, al otro lado de la línea.
—Sisi soy yo Gabrielle.
—Gabrielle ¿Pasó algo? —inquirió la castaña preocupada, por el tono de voz de la jovencita al otro lado de la llamada.
—No nada —interrumpí el interrogatorio de Sisi—, escucha, necesito un favor si, Sisi.
—Si claro dime.
—Necesito que vengas a la escuela por mi celular, es que me lo decomisaron y debe ir mi representante a buscarlo en la oficina del director.
—Gabrielle otra vez, pero si me lo daran, yo no lo creo tus representantes en el colegio son Jul, o la señora Valentina.
Diablos Sisi tenía razón, pero no sé le ocurría nada más —¡Por favor Sisi inventa algo! —suplicaba desesperada sin venir alguna solución a mi cabeza.
—Gabrelle a la escuela se va a estudiar, no a hacer travesuras. —Reprendía la castaña como una hermana mayor.
—¡Oye no hice nada malo! —me quejaba indignada al otro lado de la llamada—, solo tuve un mal día con el señor Connor —dije en un intento por defenderme de las acusaciones de Sisi hacia mi persona.
Sisi suspiró derrotada, aceptando ir a la preparatoria a ver si podía recuperar el celular de su pequeña amiga.
—¿Y entonces lo harás? —preguntaba ansiosa por oír un si de parte de Sisi, ella era mi única esperanza.
—Si pero no prometo nada niña, en esos colegios de niños ricos son quisquillosos, con simples mortales como yo.
—¡Gracias! —fue lo único que salió de mis labios luego finalizó la llamada.
•••
Sisi fué a poner el teléfono en su lugar, pero una figura en el umbral de la cocina, casi la hace dejar caer el aparato de sus manos.
—Hola Sisi.
—Ho...hola Joven Helios ¿Se le ofrece algo? —preguntó Sisi tratando de mostrarse lo más natural posible, colocó el teléfono en su sitio.
—Si unos sandwiches para mí y los chicos si no es molestia.
—Algún relleno en especial...?
—No sorprendemos Sisi. —El rubio tomó una manzana verde de la nevera, puso ambos codos en la encimera dió una mordida a la fruta sin quitar la mirada de la muchacha frente a él—, Sisi... —Llamó el rubio con voz juguetona.
—Si joven. —Respondía la muchacha concentrada, sacando algunas cosas para preparar los sandwiches.
—¿Qué pasó con la pequeña Gabrielle? Escuché que hablabas con ella.
Sisi se atragantó con su saliva, comenzó a toser se puso de pie, apresurada se puso a lavar los vegetales sin saber que decir. —Na...nada joven.
—No te creo escuché que te pediría ir a la escuela y buscar algo.
Sisi se volteó para quedar frente al muchacho, cruzándose de brazos. —Joven Helios es de mala educación, escuchar conversaciones ajenas. —Sisi señaló al muchacho de manera acusadora.
—¡Sisi me ofendes! —decía el rubio de manera dramática, señalándose a si mismo—. Solo quiero ver si puedo ayudarla sin meter a Juliette en esto ambos, sabemos que Jul a veces es extremista en sus castigos con su hermanita.
Sisi asintió sabiendo, lo extremista de su amiga Juliette con Gabrielle, en su defensa Juliette hacía lo que podía con su hermana menor. más que una hermana, su amiga había pasado a ser su madre cuando apenas era una adolescente aún.
Caminó asegurándose que nadie los escuchaba, o más bien que Juliette no la escuchara. —Gabrielle quiere que vaya a su escuela a retirar su celular un profesor cascarrabias, le quitó su celular y ella no quiere que vaya Juliette a la escuela de seguro la castigará.
—Pues sabes creo que podría ayudarte en eso.
—¡Enserio! —exclamaba Sisi emocionada —¿Y como puede ayudar?
—Los chicos y yo iremos a la escuela, conviviremos con los alumnos, tomaran fotos y esas cosas, pero heriste mis sentimientos llamándome metiche. —Helios hacía puchero con carita de borreguito a medio degollar.
—¿Te parece un doble sandwich rosbif? —ofreció Sisi sacando la carne del refri.
—Tú si sabes cómo hacer tratos Sisi. —Dijo Helios tomando la mano derecha de la castaña estrechandola...