CAPÍTULO 4

1220 Words
Van pasando los meses y manejamos nuestra relación a escondidas. Mónica es la única que sabe. Me cubre la espalda cuando voy a verme con Pablo. Es la mejor de las amigas. — A dónde vas tan arreglada Eliza?. — Pregunta mamá al verme lista para salir. — Mónica está aburrida y quiere hacer alguna cosa. — Le respondo mintiendo con la sangre helada. — Estás como muy apegada a tu amiguita últimamente. — Dice mirándome dubitativa. Retuerso mis ojos y sigo el camino hacia la puerta. Salgo y camino hacia el río. Ese se convirtió en nuestro lugar favorito y allí siempre tenemos las citas con Pablo. Lo mejor, es que sé que nadie nos verá ahí. Llego y está sentado justo bajo el árbol donde marcó nuestras iniciales. Al verme, se pone de pié y corre a mi encuentro. Nuestro labios se chocan como si nunca lo hubieran hecho. — Devuélveme mi aliento. — Le digo divertida mientras limpio con mi pulgar la comisura de sus labios. — Que graciosa. — Me responde sonriendo mientras toma mi mano y nos dirigimos hacia el árbol. Tiene una manta en el piso y una canasta. Al lado hay una rosas rojas. — Pablo!. — Le digo emocionada cubriendo mi boca con las manos. — Por qué te molestaste amor?. Esto te debió costar. Y tus ahorros para la universidad?. — Le pregunto preocupada. — No te preocupes hermosa. Es una fecha especial y no podía pasarla por alto. FELICES 6 MESES AMOR!. — Dice besándome dulcemente. — 6 meses que increíble, no?. — Le respondo sonriendo. — A demás te tengo una noticia... Conseguí empleo como domicilio del supermercado y con lo me pagarán, podré seguir ahorrando. — Me relata feliz. — Eso es grandioso mi cielo. — Lo felicito abrazándolo fuerte. Nos sentamos y abre la canasta. Hay pastelillos, sandwichs, dulces y algo de beber. Comemos y hablamos durante toda la tarde. Nos recostamos y pongo mi cabeza sobre uno de sus brazos. — Soy tan feliz de conocerte mi niña. — Susurra. — Yo también cariño!. Mucho. — Le respondo y besa mi frente mientras acaricia mis mejillas. — Bueno joven. Se me está haciendo tarde, así que debo irme. — Anuncio poniéndome de pié al darme cuenta de la hora. — Ey, señorita!. Me encantó pasar esta tarde a tu lado. — Dice abrazándome muy fuerte para después dejar un beso en mis labios. — Yo también disfruté mucho tu compañía!. Ahh! y antes que lo olvide traigo algo para tí. — Le Respondo entregándole una fotografía impresa de los dos, que en la parte trasera, trae un mensaje escrito con mi letra: " Pablo... No hay palabras que describan lo feliz que soy. 6 hermosos meses donde hemos compartido lo bueno, lo malo y mi amor crece más y más. Eres todo lo que soñé alguna vez para mí. Te juro que no importa cuánto tiempo pase. Siempre serás el Amor de mi vida. Te quiero más que a nada en este mundo. Siempre tuya... Eliza." La nota tiene un beso que marqué con labial. Al leerla, sus ojos se cristalizan. — Sabes que no tengo mucho para ofrecerte económicamente, pero mi amor será siempre para tí... solamente para tí mi niña hermosa. — Dice apenado. — Amor, así tuviese que vivir bajo un puente, mientras esté a tu lado, seré millonaria. — Finalizo y me besa con esa ternura que lo caracteriza. Siento que estoy soñando. Estoy loca por ese jovencito. Llego a casa y mamá me escanea de arriba a abajo. Noto su mirada acusadora. — Y esas rosas?. — Pregunta con el ceño fruncido. Trago saliva. — Las compré a una ancianita que las vendía en un semáforo. Quise ayudarla — Miento y sigo mi camino hacia mi habitación. ❀~✿ ❀~✿ ❀~✿ ❀~✿ — Cómo te fué ayer con Pablo?. — Me pregunta Mónica al día siguiente mientras estamos sólas en el baño del colegio. — Súper bien, es tan divino y tan especial. — Le relato y ella sonríe negando. — Se nota lo enamorada que estás amiga. Oye, ustedes ya...? — Pregunta coqueta y sé a lo que se refiere. — Ay por Dios Moni, que preguntas!. — Respondo sonrojada. — Eliza es lo normal, ya llevan 6 meses juntos. No?. — — Para tu información, Pablo es un caballero, me respeta muchísimo. — le rebato. — Lo sé pero también es hombre. Cuando lo hagan, verás que es lo más delicioso!. — Afirma entre risas. Ella tiene un novio desde hace más de un año así que sé por qué lo dice. — Acaso tú ya...?. — — Obvio, qué esperabas?. Manuel hace que yo pierda la voluntad cuando estamos juntos así que no tuvo que insistir mucho. — Me relata. Sonrío negando. — Eli, si quieres te doy consejos para cuando llegue la hora — Me dice y quedo paralizada. Se acerca a mi oído y empieza a explicarme. Mis colores se suben con cada cosa que me habla. Hasta me recomienda unas pastillas anticonceptivas. Después de semejante conversación, volvemos a clases. DOS MESES DESPUÉS... En unos días será mi fiesta de 15 años. Obviamente mamá se ocupó de cada detalle. Me duele profundamente que mi Pablo no esté ese día a mi lado, pero es lo mejor por ahora. Llega el día de la fiesta. Mi vestido es rojo con escote en forma de corazón y tiene brillantes. Es embombado en varias capas de velo, de la cintura hacia abajo. Los zapatos, son de tacón medio, también rojos. Mi cabello está recogido la mitad, con unas pequeñas flores decorativas y mis ondas sueltas. A demás mi maquillaje natural, resalta mis facciones. La fiesta transcurre en completa normalidad. Mamá y papá están muy entretenidos bailando y bebiendo. De un momento a otro, llega Mónica corriendo hacia mí. — Eli, ven conmigo que alguien te está esperando. — Me pide afanada. Toma mi mano y vamos hacia la parte trasera de la hacienda. Ahí está mi gran amor, mi Pablo. Luce bastante guapo y sonriente. — Yo me encargo de tus padres si preguntan. — Dice mi amiga devolviéndose a la casa. — Feliz Cumpleaños mi niña hermosa. — Me dice Pablo mientras besa mis labios. — Gracias cariño, no pensé que vendrías. — Le respondo extrañada. — Mónica me dijo que tus padres estaban algo "Alegres" y no aguanté las ganas de venir a verte. Estás divina. — — Gracias amor!. Me hace muy feliz verte hoy. — Le respondo sonriente. Tomo su mano y entramos al cuarto de trebejos para que no nos vean. Enredo mis manos en su cuello y tímidamente el pone las suyas sobre mi cintura. Empieza a besarme de la manera más dulce. Puedo sentir que tiembla igual que yo. El beso se torna más profundo. Sin darme cuenta, llegamos hasta la pared y en un instante, comienza a besar mi barbilla y mi cuello. Instintivamente, mis manos van a su camisa y empiezo a desabotonarla. — Estás segura que quieres hacer ésto?. — Me pregunta agitado. — Y tú?. — le devuelvo la pregunta con una mirada lobuna mientras le sonrío, por lo que me besa de nuevo y ésta vez, de manera más apasionada.
Free reading for new users
Scan code to download app
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Writer
  • chap_listContents
  • likeADD