Volví a hacerlo, como siempre.
Me dije que ya no actuaría de esa forma, pero no puedo evitarlo. Volví ser frágil, débil y me hundí.
Es ilógico como me sentía en las nubes, volaba y creía estar en la punta del monte Everest. Reía, bebía, bailaba y me divertía como cualquiera. Siempre y cuando no te viera.
Pero bastaba sentir tu presencia para convertirme en el titanic y hundirme. Duro, hasta el fondo y sin posibilidades de salida. y por mas buques, balsas o salvavidas que me lances no lograré emerger jamás.
No puedo, o más bien no quiero.
Porque me conozco y sé que al momento de resurgir y verte ahí, tan cerca, tan tú. No opondré resistencia y te dejare hacer de mi lo que quieras.
te dejare usarme, y dejarme como haces siempre.
te dejare reírte de mi en mi cara y a mis espaldas.
te dejare tratarme como te de la gana sin oponer la menor resistencia.
Así que prefiero estar tranquila en el fondo, hundida. Que volver a ti y seguir siendo un lastre, una sombra sin sentido de lo que fui. no se en que momento te convertiste en mi propio Iceberg personal, pero no estoy dispuesta a continuar Así.