Las próximas semanas fueron un poco difíciles. Aunque me habían dado de alta, prácticamente vivía en el hospital. Necesitaba estar pendiente y cerca de mis pequeñas, por suerte y por bendición ellas están desarrollándose con éxito, habían ganado mas peso y poco a poco iban quitándole los tubos para que respiraran solas. Ahora solo era cuestión de días para que las pudiera tener entre mis brazos, a Vicent tuve que obligarlo a ir a la compañía, no podía negar que dejara abandonara todo por pasar este tiempo en el hospital si yo estaba presente y ya recuperada de la cirugía. Además mi madre, mi hermano, y mi suegra me hacían compañía en ciertos días de la semana. *** El día de tenerlas entre mis brazos había llegado. Vic

