Verónica: Estreche mi mirada en sus hermosos ojos verdes. —Jeremy, qué crees que haces. —No es obvio —dice poniendo sus labios sobre los míos y gemí de satisfacción. La verdad los había ansiado todo el día. Aun así, opte por la lógica. Despegue mi boca de él y ladee mi rostro. A Jeremy no le importo mucho, siguió un camino de besos desde mi mejilla hasta mi cuello y continuo allí besando mi pulso, volviéndome completamente loca. En realidad todo lo que me hacía, me llevaba al borde, él apretó mi trasero y yo gemí de placer. Mientras mis manos acariciaban su cabello, sosteniéndolo justo allí. —Jeremy, estás loco —dije con voz pesada por el deseo—. Alguien podría oírnos. Él se separa un poco y me observa con una mirada llena de deseo. Sus labios hinchados me dicen. —Todos están en la r

