Jeremy: No puedo quitar mi vista de ella, mientras se viste, es tan hermosa, sensual y salvaje. Sonrío para mis adentros, "ya la tengo en mis manos". El recuerdo de sus gemidos, de su cuerpo pegado al mío, de como se entregó completamente a mí perdiendo totalmente el control y viéndose por primera vez libre, me tenía al borde del colapso. "No puedo dejarla ir tan fácilmente", asegure en mi mente. Me acerco a ella como embrujado. —Déjame ayudarte. —Le digo cerrando su blusa, ella frunce su seño, en realidad no ha dejado de hacerlo desde que tuvimos intimidad. —Puedo sola, Jeremy —dice algo irritada, pero no me detiene. —Pero a mí me encanta. —Le respondo y no puedo resistirlo, bajé mi rostro y le di un beso rápido en los labios para luego volver a alejarme. El ceño de Verónica se fru

