Jeremy: Minutos, horas. No sé cuánto tiempo había pasado, me parecía un siglo, me dolía el cuerpo y el sudor recorría toda mi piel. Intenté bloquear el golpe, pero desgraciadamente su gancho derecho, volvió a impactar en mi mandíbula ya adolorida y me envió directamente a las cuerdas del ring. Uno, dos, tres veces pasó y pasó. Por último, Adam me tuvo acorralado contra una esquina, lanzando una serie de golpes rápidos en mi abdomen desprotegido, que apenas podía bloquear. Gruñí, molesto y frustrado, pensé que sería más fácil. Pero como dije, Adam podía sencillamente destrozarme y lo estaba logrando. Mierd*. —¡Me rindo! ¡Me rindo! —Dije y lo golpeé en el lado derecho de su hombro para que se detuviera. Adam lo hizo y caí al suelo como un perdedor. No había pasado la prueba. De mí sal

