Jeremy: Al otro día en mi oficina traté de esperar pacientemente su llegada. Aunque para este punto, estaba bastante ansioso, esa imagen de Verónica en esa licra y en ese top de deporte, me tuvieron despierto toda la noche. En ese momento, escuche la puerta del ascensor abrirse y entonces ella aparece ante mí, como en un sueño muy deseado. —¡Jeremy! —Ella se asusta cuando de repente me ve a un lado del ascensor—. ¡Me asustaste! Eso no era una novedad, siempre tenía esa mirada de ratón asustado a mi alrededor. Empecé diciendo. —Necesito hablar contigo. —No pude evitar mirarla con deseo. Verónica se aclaró la garganta, sabiendo hacia donde iban mis pensamientos. —Está bien, voy a dejar estos en la oficina —dijo señalando una caja mediana con el sello de una cafetería que quedada cerca d

