Verónica: Entre molesta a mi apartamento, no podía creer que había perdido el control delante de él, pero es que su mirada, su cercanía, sus besos… Sacudí mi cabeza, la forma como me observo con tanta pasión y de forma tan posesiva como si estuviera afirmando su territorio. Jamás me había excitado esta actitud en un hombre. Juro que no, ¿pero en Jeremy?… El idi*ta tenía razón, mis bragas estaban empap*das, en ese momento, yo solo quería que me tocara y me hiciera llegar a la liberación. Mierd*, hubiera sido algo natural entre los dos, pero tenía que haber dicho que quería estar conmigo, que quería tener citas. Jeremy se estaba mintiendo, lo vi en su mirada, él quería algo más y yo no podía dárselo. El miedo comenzó a arañar mis entrañas. Yo podía dejarlo, si quería…, pero entonces mi

