Verónica: De mí salió una pequeña risita cuando vi el mensaje que me dejó Zack. “Me dejaste el desayuno servido”, decía el corto mensaje, seguido de muchas caritas enojadas. Le mandé otro enseguida, “sé que quemaras muchas energías en tu entrenamiento, así que buen provecho”. Le di enviar rápidamente y guardé mi móvil en la cartera. Apenas lo hice, Jeremy tomó mi mano y la entrelazó con la suya. Su mirada estaba en mí, incluso desde antes de que la hubiese notado. “¿Estaba observándome mientras me reía?” Le di una pequeña sonrisa. Si seguía así, me iba a tener rendida a sus pies. Aunque para el caso, ya lo estaba. Pensar en estar alejada de las sensaciones de su cuerpo desn*do pegado al mío, su olor tan masculino y sensual, incluso su compañía y esas miradas candentes que me daba. S

