Verónica:
Jeremy continuó. —Eres toda una fiera en la cama, ¿quién lo iba a imaginar?
—¡Cállate! —Gruñí molesta y comencé a buscar mi ropa regada por el suelo.
Le di la espalda y comencé a vestirme pero sin quitarme la sábana. Me sentía enojada, pero una pequeña parte de mí estaba halagada.
Él talvez creería que estaba teniendo s3xo todo el tiempo, pero lo cierto era que me estuve conteniendo de estar con un hombre y por supuesto Jeremy descargo toda esa represión que sentía.
—Me agradabas, más anoche —dijo él de repente.
Casi estuve a punto de caer por su comentario, pero Jeremy me sostuvo contra él. ¿Cómo había llegado tan rápido?
En el proceso la sabana se deslizó de mi cuerpo, solo había alcanzado a ponerme la ropa interior, así que estaba casi sin ropa de nuevo.
—Ven Verónica, relájate conmigo. —Su sonrisa pecaminosa era una clara invitación.
Me solté de su agarre. —Esta es la que soy, si no te gusta, lo siento. —Mi voz sonó enojada, pero mi expresión era tranquila.
Sin importarme las miradas que me daba Jeremy, me puse el vestido naranja tostado que había decido llevar ayer a la boda.
Mientras hacía esto, pensé en el comentario de Jeremy y me sentí dolida, ¿pero por qué me sorprendía? Él solo quería s3xo, no le importaba conocerme y sobre todo no lo podía obligar a que le gustara mi personalidad.
Él al parecer no noto mi desazón porque soltó una carcajada como si nada. —Oh, vamos Verónica, no te hagas la difícil, sé que quieres estar conmigo.
Mi mirada de fuego impactó de nuevo con la de él. —Si no te callas, te golpearé.
Jeremy se acercó viéndose imperturbable ante mi amenaza. —¿No recuerdas Verónica? Me pediste o más bien me rogaste que te hiciera tuya.
No lo admitiría y lo recordaba perfectamente. —Estaba borracha Jeremy, solo fue eso —dije con burla, me alejé de él para buscar los tacones.
—Puede ser, pero el resultado no cambia que lo disfrutaste. —Esta vez si brinque por su cercanía.
—¡Deja de acercarte así tan sigilosamente! —Le grité sintiéndome muy nerviosa e histérica. Jeremy solo se burló.
Me alejé de él y tomé con brusquedad uno de los tacones que estaba sobre un sofá y el otro en una esquina de la habitación.
Me daría risa si no estuviera tan enojada conmigo misma. Enfrenté a Jeremy lista para desahogarme. —Debiste, detenerte, ¿cómo no lo hiciste? Estaba borracha, desquiciado. —Le lancé la ofensa.
—Los dos estábamos borrachos y no teníamos control de nuestras emociones —dijo sin importancia.
Con él no se podía hablar y más con su actitud arrogante y sumado a eso estaba desnud**, era claramente una distracción para mí.
Poniéndome mis tacones le dije. —Debo irme.
Él me lo impidió, tomó uno de mis brazos y me acercó por completo a su pecho musculoso. Su calor corporal se mezcló con el mío y sentía su hombría, pegaba a mi cadera.
Hilos de excitación me recorrieron al tenerlo tan cerca, tragué grueso. Si no detenía esto, cedería ante él y eso nunca. No dañaría mi reputación.
—Verónica, tú no vas a ningún lado. —Uno de sus dedos acarició mi mejilla para luego posarse en mis labios. Los abrí por impulso, Jeremy sí que sabía como jugar.
Él continuó. —Tienes que hacerte responsable.
Sus palabras me sacaron del hechizo en el que me había sumergido. —¿Responsable de qué?, no te debo nada —dije enojada.
—Responsable de lo que me hiciste. —Los ojos hambrientos de Jeremy me observaron con avidez, nunca creí ver esa mirada en él y menos por mí. La verdad me encantaba sentirme deseada y más por Jeremy.
—¡Que te hice! —Pregunté en un susurro.
Él abrió su boca, pero no respondió por un momento, su mirada estaba inmóvil en mis labios. Quería tomarlo del cabello y hacer que me respondiera, tenía mucha curiosidad.
Jeremy negó, viéndose sorprendido y a la vez excitado. Su mirada de ojos verdes me observó directamente a los ojos por un momento y me sentí cautivada. —No sé qué tienes en medio de las piernas, pero quiero seguir probando.
Negué, el hechizo se deshizo nuevamente, por su gran bocota que siempre lo arruinaba todo.
Me sentí sonrojarme. —Eres un i***t** y lo que paso anoche no volverá a suceder.
Me alejé casi con esfuerzo de su cuerpo caliente. El rostro de Jeremy se quebró un poco viéndose confundido y a la vez enojado —¡Porque Verónica!, te gustó lo que hicimos anoche. Lo sé. —Afirmó.
Tal vez sí, pero él nunca lo sabría y ahora viéndolo directamente viéndose tan expuesto y tan vulnerable, a decir verdad me daba miedo. La imagen de mi padre en el sueño alejándose o la imagen de mi ex pareja siendo demasiado posesivo y..., negué no podía caer de nuevo en eso.
—No puedo estar con un hombre como tú, tienes una cita cada noche, yo solo fui otra cogid** en tu lista. Piénsalo, si alguien se entera de que estuviste conmigo más de dos veces, dañara tu reputación —dije con burla y a la vez sintiéndome decepcionada por dentro. Esta era la realidad y no se podía hacer nada.
Su expresión se tornó confundida y creo que se veía un poco herido, pero eso no podía ser.
Me di la vuelta dispuesta a irme, pero me detuve por sus palabras. —En realidad fueron tres veces.
Lo enfrenté. —¿¡Qué!? —Pregunté confundida.
—Que tuvimos s3xo tres veces...
Respiré profundo y me di la vuelta saliendo rápidamente de la habitación, prácticamente hui. A medida que caminaba por la gran casa desierta, mi mente se iba a aclarando.
La verdad es que recordaba todo lo que pasó y lo admito fue la mejor noche de mi vida, pero no podía ceder, no me vería de nuevo maltrecha por culpa de un hombre.