Verónica: Tres años atrás. Owen y yo, después de casarnos, habíamos logrado llevar por un tiempo, una armonía plena en el hogar, era amigable y cariñoso. Hasta que una noche, llegó borracho a nuestra casa. —¡Owen! —Lo observé con disgusto—. Ya te he dicho que no me gusta que bebas, cariño. Es malo para ti... —Intenté acercarme, pero él me aparta de golpe. —¡No me vengas con tu psicología barata y déjame en paz! —Dijo con voz inestable. Lo vi subir por las escaleras, sin saber qué hacer. Él jamás me había tratado así, pero lo dejé pasar. Al otro día me trajo un ramo de flores y todo quedó olvidado, creí que solo tenía que olvidar el episodio, pero fue lo peor que pude haber hecho, debí detenerlo a tiempo. Sus constantes llegadas tarde se hicieron costumbre, ya no podía comunicarme co

