Verónica: Jeremy me besaba con mucha necesidad y deseo; y teníamos que estar locos porque había algunas personas en los alrededores y podrían ver el espectáculo que estábamos dando, pero como siempre decía, el buen juicio se quedó en casa. Su mano sube por mi vientre, haciendo un recorrido hasta llegar a mis pech*s cubiertos por la fina tela del vestido y de mí sale un gemido cuando aprieta uno. Él gruñe, excitado y me da la vuelta, pegando su frente masculino al mío tan delicado y sensible. La posición nos hacía estar muy cerca y sin incomodidades, subo mis manos a su nuca y Jeremy rodea mi espalda baja con sus anchos brazos, apresándome en su lugar. Él mueve sus caderas contra las mías en un movimiento muy sensual y podía sentir su insistencia, al mostrarme que su hombría ya estaba d

