Elowen se dejó caer sobre su almohada, dejando que el cansancio la envolviera, cerró los ojos y en cuestión de minutos, se quedó dormida profundamente, sin embargo, su descanso no fue del todo tranquilo, pronto, su mente comenzó a llenarse de imágenes confusas y fragmentadas; sombras danzando entre los árboles, el viento susurrando a través de las ramas y el familiar olor del bosque que se filtraba en sus sueños. De repente, en medio de esa neblina onírica, empezó a escuchar una voz, al principio, era apenas un murmullo, suave y casi imperceptible, pero poco a poco fue ganando claridad, era una voz melodiosa, dulce, que pronunciaba su nombre con suavidad. — Elowen. — Su corazón se aceleró incluso en sueños, la voz sonaba como la de su madre, Helen, pero había algo en ella que la hacía se

