Leonel
Hoy por fin me han otorgado ese permiso especial que solicité hace más de dos meses para viajar y ver a mi esposa e hijo. Aunque la emoción me invada no me puedo dejar llevar, pues la prioridad es que Marissa logre recordarme... han sido unos meses apocalípticos, angustiantes y expectantes; quisiera salir corriendo y gritarle a Marissa que la amo y que soy su esposo, pero debo ser prudente y paciente. Por otra parte, ya hablé con Marco, quien ha estado preparando todo para mi llegada, desde el más mínimo detalle y siguiendo mis instrucciones para lograr mi objetivo. Primero que todo, debo cambiar de identidad. No puedo permitir que Marissa vuelva a caer en otra crisis al escuchar mi nombre, ya que eso la destruiría por completo. Marco y yo hemos sido amigos desde la secundaria y por medio de él conocí a Marissa. Fue en la fiesta de cumpleaños de Mía en dónde nos hicimos novios y desde entonces hemos estado juntos
-Marco, ya tienes mi nuevo nombre?
-Por supuesto, Leonel, ¿Cuándo te he fallado?- Es verdad, Marco es un amigo muy leal. Siempre lo ha sido.- Tu nuevo nombre será Emiliano Duper.-
- Muy bien, muchas gracias amigo. Te comento que ya tengo fecha de viaje. en una semana estaré allá con ustedes. Dime una cosa, ¿Cómo está mi hijo?-
- Lo he visto un par de veces. Es un niño muy fuerte e inteligente... en la escuela le va muy bien, es el primero de su clase. Casi no pregunta por ti, ya sabes lo independiente que es... desde que te fuiste se ha apegado mucho a su mamá y cuando ella estaba en la clínica solamente la preguntó dos o tres veces.-
-Está bien Marco, muchas gracias por lo que haces y por la información.-
....
Marissa
-Hola papá, cómo dejaste a Alex en la escuela?
- Cómo siempre, iba muy contento. Se nota que le gusta mucho.
- Qué alivio. Sabes papá, hay algo que no me deja en paz desde que tuve esa conversación con Marco en la clínica. Me hace falta algo.-
- Ay hija, ¿No recuerdas lo que dijo el doctor? Ya sé qué te hace falta. ¿Por qué no vuelves a cantar como lo hacías antes? Tal vez la música te ayude a recuperarte más rápido.
- Es verdad, papá. Debo reanudar mi vida, ya me hace falta. Hablaré con Memo para que me permita cantar con él.
- Está bien hija, ten mucho cuidado -
Después de mucho tiempo, por fin he vuelto a cantar. Memo me dice que no he perdido mi tono de voz. Hace 11 meses que comencé a cantar en la iglesia y disfruto hacerlo, de hecho, lo hago desde muchos años, pero me mudé y dejé de hacerlo. Entonces se presentó esta oportunidad aquí gracias a una convocatoria y desde que Memo me escuchó cantar siempre me permite hacerlo. También conocí a su esposa y a sus hijos. Son una familia encantadora y siempre he contado con ellos para lo que yo necesite.
- Memo, hay alguien que quiere hablar con ustedes- Dice Carlos, el sacristán de nuestra iglesia.
- Bueno, hazlo pasar.-
-Mucho gusto, señor Guillermo, me llamo Emiliano Duper-
-Gusto en conocerlo, señor Duper. ¿Para qué soy bueno?-
-Verá, acabo de llegar a la ciudad y deseo contratar sus servicios como músico. He pagado una ceremonia en honor a mi hermano fallecido y no encuentro quien cante, pero quisiera además una voz femenina. Escuché a la mujer que canta con usted, ¿Podría contar con ella? ¿Me la puede presentar?
-Por supuesto... ¡Marissa, ven un momento!-
-Dime, Memo, qué.... sucede-
Mis ojos negros se cruzaron con los cafés de aquel hombre. Me causa mucha curiosidad...¿Quién será? No sé, pero no puedo parar de mirarlo...
- Marissa, te presento a Emiliano Duper. Acaba de llegar de viaje y quiere que cantemos en la ceremonia de su hermano fallecido-
- Oh, mucho gusto, señor Duper, me llamo Marissa-
-El gusto es mío, Marissa- De repente él estrecha mi mano... No sé por qué, pero su tacto me estremece, lo siento cercano... es una sensación extraña, me siento mareada, necesito sentarme o terminaré en el suelo.
-Marissa, ¿Estás bien?- Me pregunta Memo, preocupado.
- Sí Memo, tranquilo. Ya pasó.-
-¿Se encuentra bien, señorita? Creo que volveré en otro momento- Dice este hombre, que removió algo en mi interior. -No, le repito que ya pasó. Dígame, ¿Cuando sería la ceremonia?-
-Es para este próximo domingo, en el cementerio de la ciudad. Allá hay una pequeña capilla. Entonces, ¿Cuento con ustedes?-
-Por supuesto que sí, allá estaremos- dice Memo entusiasmado.
-Marissa, me dio mucho gusto conocerte. Espero que podamos hablar más seguido-
- Muchas gracias, Señor Duper. Gusto en conocerlo-.
-Marissa, aún no sé qué te pasó- Me enfrenta Memo quien aún se encuentra angustiado por mí.
-Te lo juro que ya estoy bien. Fue cuando estreché la mano de aquel hombre. Tuve una sensación muy extraña, como de cercanía, pero a la vez de miedo. Me sentí mareada y mi cabeza me daba vueltas, tal vez son las secuelas que el doctor August mencionó.-
Después de la plática con Memo fui a mi casa en donde me esperaba mi pequeño Alex, quien jugaba con sus rompecabezas. Es un niño muy inteligente y sabe manejar ciertas situaciones que para cualquier niño de su edad resultan traumáticas. Lo admiro muchísimo y deseo lo mejor para él. Ahora que recuerdo aquel hombre, me puse a pensar en el origen de mi hijo. Se me viene a la mente que no recuerdo a su padre... Qué extraño. Él tampoco me pregunta sobre su progenitor. Supongo que por eso es que no lo había echado de menos. Tengo muchas lagunas en mi mente y eso me asusta... de mi hijo solo recuerdo su nacimiento, su primer cumpleaños y lo que he vivido con él últimamente. De pronto aparece mi papá en el pasillo de acceso a la casa en donde me encuentro de pie todavía, hundida en mis pensamientos.
-Papá, tengo que preguntarte algo.-
-Ahora más tarde Marissa- Mira quien vino a visitarte.- Me sorprende lo que mis ojos están viendo en este momento. No puedo creer que esté él aquí.