Después de las últimas noticias que nos dió mi hermana, decidí que no me podía quedar postrada en la cama... ya era hora de superar tantos traumas y golpes que la vida me había dado. El viaje a Canadá me tenía esperanzada, aunque lógicamente a veces me saltan las dudas... a pesar de que Leonel es mi esposo, el padre de mi hijo y el hombre por el que mi corazón late fuertemente, pienso que es muy apresurado irme con él... apenas estoy empezando a conocerlo... otra vez esa bendita pelea entre mi corazón y la razón. Mientras Alex, Marco y Leonel se encontraban en la sala, los dos primeros viendo televisión y el último cocinando, me di una ducha con agua fría. Me costó trabajo convencer a Leonel que me dejara sola en la habitación, ya que quería estar conmigo misma, tener algo de privacidad p

