Después de recordar el momento que vivimos en nuestro matrimonio, tomé el cofre en mis manos e invité a Marissa a sentarse a mi lado en su cama. procedí a explicarle uno a uno el significado de los objetos. -Mi reina. La cadena con el dije es el complemento de esta.- Saqué de mi cuello la mía y tomé la que ella conservaba en el cofre. Ella se sorprendió al ver que las dos cruces encajaban. Sus ojos se llenaron de lágrimas y una a una iban rodando sobre sus mejillas. Con mucha prevención y buscando su aprobación le coloqué la cadena con el dije en su cuello. -No llores, mi reina.- Le sequé sus lágrimas con el dorso de mi mano, así como lo hice en nuestro matrimonio.-Me dijiste que me la dabas porque sabías que me iba a proteger dónde quiera que fuera.- Entonces, ella sacó la biblia. -B

