Me encuentro otra vez en mi matrimonio y voy vestida de blanco. La iglesia está adornada con gérberas naranjas. Cada detalle es muy hermoso. Veo a mi novio de espaldas esperando a que yo llegue al altar para dar el sí, acepto... me acerco lentamente y cuando llego a él nuestras manos se entrelazan. Interpreto la canción que preparé para él y sus lágrimas caen en nuestras manos... de nuevo, su rostro es un misterio para mí. De pronto aparezco en otro sitio. Debe ser la recepción. Es nuestro primer baile como casados. Me abraza por la espalda y nuestras manos se entrelazan... de pronto alzo mi rostro hacia el suyo y logro verlo... es... ¡Es él! lágrimas caen de mis ojos negros. Él pasa el dorso de sus manos sobre mis mejillas y me dice -No llores, mi reina- Todos se levantan y aplauden... Su

