Carente de belleza e inteligencia

1210 Words
Lo sabía, muy en el fondo era consciente de que nadie en sus cinco sentidos me iba a tomar en serio. Lo único que podía proporcionar era una posición social elevada y nada más. Tenía que ser consciente de que los pocos que se me iban a pretender solamente buscarían eso de mí. —Aaliyah. Aquella voz me hizo girar, ahí se encontraba Damien. Por sus ojos pude ver que había escuchado lo mismo que yo escuché. —No llores —él sacó un pañuelo de su bolsillo y secó mis lágrimas —. Esos infelices no merecen tus lágrimas, ahora quiero que te vayas de aquí. Luego te voy a alcanzar. Damien me dejó su pañuelo y lo siguiente que miré fue cómo él fue en dirección donde aquellas personas. Pronto los gritos y reclamos comenzaron a resonar en la cancha de basquetbol. Al mirar, vi que mi defensor golpeaba a cada uno de los involucrados, dejándolos inconscientes. —¡Damien, no hagas eso! Me apresuré y lo detuve. Peter, que se encontraba en el suelo, parecía más enfadado que dolido. Me preguntaba si era porque le habían dado una buena paliza. —Claro, el raro ayudando a la otra rara —él se levantó y limpió la sangre que estaba en su boca —. Pero esto no se va a quedar así, me encargaré de que los expulsen a los dos. —Si tú haces tal cosa, ten por seguro que le voy a pedir a mi papá que se encargue de hundir a tu padre. Sé bien que ustedes no tienen el nivel social que posee mi familia y por eso es que me querías utilizar. No creo que a él le haga mucha gracia saber este pequeño gran detalle. Él, palideció, pensé que había salido bien librada de todo este asunto y decidí irme con Damien. Iba caminando cuando el altoparlante de la escuela comenzó a sonar. —Aaliyah Endecott y Damien Valdez, favor de venir a la dirección de inmediato. Maldije, definitivamente, no necesitaba esto. Pero al final no tuvimos más remedio que ir a la dirección para así salir de esto de una buena vez. Tanto Damien, como los idiotas aquellos, y yo, estábamos en la dirección. Entramos a ver al rector de la universidad y él nos miró con desaprobación. —No puedo creer que tú te encuentres metida en este problema, Aaliyah. Eres de las mejores estudiantes de la carrera y nunca antes te habías involucrado en ninguna discusión de este tipo. —Señor rector, le pido que me escuche antes de sacar conclusiones apresuradas. Lo cierto es que no soy culpable y menos Damien, él solamente me estaba defendiendo del idiota de Peter que se atrevió a decir cosas muy ofensivas de mí. —Aaliyah, la violencia no es la solución. Además las palabras no te hacen ningún daño, lo contrario a los golpes que Damien le dio a tus compañeros. —No puedo creer que esa sea su justificación —giré los ojos hasta ponerlos en blanco —¿Ahora qué es lo que va a hacer? —Llamé a sus padres, vienen en camino en estos momentos. Miré al rector, solo esperaba que llamara a mi papá y no a mi mamá. Una parte de mí lo pedía con fuerzas. —Rector, los padres de los estudiantes se encuentran aquí en estos momentos —la secretaria llegó a la oficina luego de tocar la puerta —¿Los hago pasar o no? —Claro, claro. Hazlos pasar. Comencé a pedir con fuerzas que el rector llamara a papá, pero como era de esperarse, fue mi mamá la persona que entró a la dirección junto con los otros padres de familia. —Señor director —mi mamá me miró con severidad por el rabillo de su ojo —quiero que me diga el motivo por el cuál me ha mandado a llamar, espero que sea algo importante, le recuerdo que soy una mujer demasiado ocupada para andar lidiando con los dramas de mi hija. —Lamento interrumpirle en su día a día, pero lo que pasa es que su hija se encuentra involucrada en la agresión de varios de sus compañeros de estudios —él señaló a los mencionados —como puede imaginar, esto no se puede quedar sin el debido castigo. Así que ella está suspendida durante tres días, para que piense y reflexione sobre lo sucedido, al igual que el joven Damien Valdez. —¿Y qué va a pasar con las supuestas víctimas? —pregunté sintiendo como la rabia se apoderaba de mi sangre —le recuerdo que ellos fueron los que comenzaron, espero que no quiera perdonarles la falta de respeto que tuvieron hacia mí y solo porque le han dado a la universidad algunos cientos de dólares con sus partidos de basquetbol. Porque en todo caso le tengo que recordar que yo he ganado algunos millones de dólares para la universidad con mis concursos de arquitectura. El rector permaneció en silencio, no se atrevió a decir nada y menos mi mamá dijo algo en mi defensa. Miré la situación y me reí con enfado. —Mi padre se va a dar cuenta de esta injusticia y tenga por seguro que los padres de estos idiotas se van a quedar sin trabajo. Tomé mi mochila y salí de la dirección totalmente molesta, mi mamá me alcanzó y me detuvo del brazo con una fuerza que me hizo quejarme. —No puedo creer que te comportaras como una idiota, pero en la casa vamos a hablar seriamente. En serio que a veces me pregunto si realmente te cambiaron en el hospital o algo por el estilo. Salimos de la universidad, mi mamá prácticamente me llevaba a rastras por aquel pasillo. Miré a la madre de Damien, ella también se notaba sumamente molesta. —No entiendo cuál es tu afán de meterte en problemas en la universidad, ahora voy a tener que soportarte tres días en la casa —ella lo regañaba delante de todo mundo —no entiendo cómo es que no puedes ser como tu hermano, él no me da problemas nunca. Y se viste de manera normal, no como si fuera la maldita parca, deberías de ser más normal, Damien. Y ahí estaba el lazo que nos unía, a Damien y a mí. Ambos éramos los apestados de nuestras familias y no importaba los éxitos que tuviéramos, al final de cuentas no íbamos a poder hacer nada para que nos quisieran. —Entra al carro —mi mamá me empujó y luego de subir, ella lo hizo —te juro que no puedo entender cómo demonios dejaste ir esa oportunidad que se te estaba presentando. ¿Tienes idea de la suerte que tuviste en conseguir que alguien se fijara en ti? No me importa si solo te estaban utilizando para escalar a nivel social, al menos tuviste la oportunidad de que un valiente se atreviera a fijarse en semejante esperpento que eres. Entiende que esto no se va a volver a presentar nunca más, niña tonta y estúpida que viene a pedir gustos como si estuviera en la condición de hacerlo. Entiende que tú no eres tu prima, careces de belleza y de inteligencia…
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