Serias lesiones

1160 Words
—¿De qué hablas, papá? —pregunté un tanto confundida con lo que estaba pasando —. No te estoy entendiendo. —¿Por qué tu ojo se encuentra tan inflamado? No lo puedes abrir casi nada, vamos al hospital en este momento. Mi mamá llegó en ese momento. Al verme pude notar un destello de rabia, pero al instante cambió su máscara y me miró con angustia. —Cariño mío —ella se acercó a mí y me tocó el brazo —. ¿Qué es lo que te ha pasado? Te encuentras con el ojo demasiado inflamado. —No es nada —aparté su mano de mi brazo —, supongo que es por una tontería o exageraciones mías. Cité las palabras de mi madre, ella me miró con rabia, pero no hizo nada debido a que mi papá se encontraba presente. —La voy a llevar al hospital —mi papá habló con mi mamá —. No puede estar así, no es bueno. ¿En qué estabas que no te diste cuenta de lo que estaba pasando con la niña? No puedo creer lo descuidada que puedes ser, en algunas ocasiones, Antonia. —Cariño, cuando la vine a ver todo estaba en orden, me encontraba con la asociación de las hermanas de la caridad y por eso es que el tiempo se me pasó. —Bueno, deberías prestarle más atención a tu hija también —la voz de mi padre era una de rabia total —. Te recuerdo que la caridad comienza en casa, no me explico cómo es que con hijos ajenos seas tan atenta y con tu propia hija la ignoras de tal manera que al final termina con el ojo casi cerrado. Mi papá apartó a mi mamá y me sacó cargada del cuarto. No quise ver hacia atrás, pero pude sentir la mirada fulminante de mi progenitora. —Todo va a estar bien, cariño mío. Te doy mi palabra de que vas a estar en perfectas condiciones. —Papá, la universidad… —Luego hablamos de eso, créeme que mi prioridad en estos momentos es tu salud y nada más que eso. Sé lo que pasó, pero quiero saber cuál es tu versión porque no me creo que estuvieras involucrada en un pleito solamente por el gusto. Al menos eso era algo que le tenía que agradecer a mi mamá, ella no le había tenido un hijo a un mal hombre sino todo lo contrario. Me daba lástima con mi papá, porque era un excelente hombre y no merecía estar casado con una mujer así, debía estar al lado de alguien que al menos no tuviera dos caras y fuera atenta con él. —Papá, ¿Alguna vez has pensado en divorciarte de mamá? —pregunté sin malicia absoluta —puedes hablar sin problemas o sin temor, no te voy a juzgar. —Cariño, es cierto que mi matrimonio con tu madre ha tenido sus altos y bajos, pero nunca me quise divorciar de ella en absoluto. Tienes que pensar en que las cosas se resuelven hablándolas y no pidiendo el divorcio con la primera dificultad. Mi papá cada día me demostraba cada vez más que era un gran hombre y mi mamá no lo merecía. —Lo sé, papá —le di un beso en la mejilla —eres un gran hombre, mientras seas feliz al lado de mamá pues yo soy feliz. Nunca quiero que dudes del amor que te tengo, en serio que no, te pido que cualquier cosa que necesites y sepas que yo te la puedo dar, acudas a mí. —Cariño mío, esas son las palabras que tengo que decirte yo a ti, no al revés —él sonrió con orgullo —en serio que eres una gran mujer, te amo y me siento orgulloso de ser tu padre. Sonreí ante las palabras de mi papá, él era un bálsamo en mi vida, tenía que reconocer que de ese infierno llamado casa, tenía mi pequeño pedazo de paraíso y era este hombre. Mi papá me colocó en el asiento del carro y luego de eso me llevó al hospital, los doctores me hicieron algunas placas. —Señor Endecott, su hija tiene una reventadura en el cráneo —el doctor se le acercó con gran seriedad —en serio que la señorita Endecott tiene un alto margen al dolor, cualquier otra persona en sus circunstancias se hubiera quedado inconsciente y no hubiese despertado. —Doctor —él miró las placas que aquel hombre traía en sus manos —¿Qué es lo que hay que hacer? —Mandaré medicina, por el momento la quiero dejar bajo observación porque es algo demasiado serio lo que le ha pasado. El doctor se fue y al final me quedé a solas con mi papá, sabía bien cuál iba a ser su siguiente pregunta y ya había preparado una respuesta convincente para esto. —¿Cómo fue que te hiciste una lesión en el cráneo, cariño? —Me caí en la ducha, debido a la suspensión en la universidad me angustie demasiado y mientras me bañaba me mareé y al final terminé por caer de frente. No quise decirle nada a mamá porque al final solamente iba a angustiarse más de lo que ya estaba y pensé por un momento en que iba a estar bien, jamás pensé que fuera algo serio. —Cariño, la próxima vez tienes que decir las cosas sin importar si nos vamos a preocupar o no. Somos tus padres y nuestro deber es velar por tu bienestar —él me dio un beso en la frente —ahora quiero que me digas lo que pasó en la universidad para que te suspendieran. —Papá —sentí que mis ojos se llenaban de lágrimas —¿En serio soy un ser tan inferior que no merece conocer el amor? ¿Valgo menos que los demás solo porque visto de manera diferente? —Cariño, claro que no —él secó las primeras lágrimas que caían por mi rostro —eres la niña más dulce y linda que he podido conocer, así que no pienses de esa manera. Mi papá me abrazó con fuerza, fue en ese momento en que la puerta del cuarto se abrió y entró mi mamá junto con Rachel. —Rae —abrí mis brazos en dirección a mi prima —ven aquí, dame un abrazo. Rachel era la prima que más adoraba y no era la única, a veces juraba que mi mamá la quería a ella como hija en vez de a mí. —Cariño —ella me abrazó y acarició mi espalda con afecto —en serio que me das demasiados sustos, ahora dime qué fue lo que pasó. Mis papás se fueron, entonces le dije todo a Rachel. Cuando ella escuchó esto se puso roja de cólera y salió en búsqueda de mi papá para decirle absolutamente toda la verdad…
Free reading for new users
Scan code to download app
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Writer
  • chap_listContents
  • likeADD