Sentía como el corazón se me iba a salir por completo; lo cierto era que no quería cerrarme a la oportunidad de estar con Felipe; en este corto tiempo se había encargado de hacerme sentir lo suficientemente segura para dar ese paso.
—No tengas miedo, al final de cuentas somos adultos. Seamos claros, si te quisiera para un rato, te diría, oye, vamos a mi hotel y listo, me ahorro todo el tiempo de escucharte o tratarte, pero creo que no he sido así contigo. Hemos charlado, molestado y nos hacemos bromas; todo ha sido muy bonito. Así que no tengas miedo, deja que las cosas fluyan.
—No has sido malo conmigo; te fui sincera cuando te dije que has superado por mucho mis expectativas. Y en serio quiero estar contigo, pero no quiero que me botes al día siguiente; me da un poco de temor.
—¿Cómo voy a tirar un diamante como tú en un mundo de carbones? Sería la peor estupidez. Y dime, temor, ¿por qué?, háblame sin pena.
—Me estoy enamorando, en serio que sí. —Hice una pausa y pensé en lo que iba a decir en esos momentos —soy virgen…
—Awwww, de verdad, bueno, eso me hace pensar aún en un tono más romántico.
Me quedé leyendo el mensaje varias veces, sentí que estaba en las nubes y que el tiempo se había detenido por un buen rato, pero al final solo pasó un minuto después de ese mensaje.
—Me dejaste con la mente en blanco y en serio que eso es difícil.
—Bueno, lo anterior lo digo con todo el respeto del mundo, no quiero hacerte sentir mal.
—No, no me haces sentir mal en absoluto. Realmente has superado mis expectativas y créeme que no me voy a cansar de decirlo.
—Está bien, gracias por la confianza, princesa hermosa.
—¿Estás seguro de esto? Porque yo me planteé estar contigo luego de conocerte un poco más.
—Oye, te diré desde el fondo de mi ser algo, y es que la comodidad en la intimidad es algo que se valora mucho y, si para ti es cómodo estar conmigo en estos momentos, pues lo vamos a hacer; en caso de que no quieras estar de esa manera, pues yo no tengo problema en esperar. Además, te sumo a tus dudas que, en la poca experiencia que tengo en ese ámbito, siempre me he cuidado y me cuidaré; por eso no tengo hijos.
—Vale, entonces apúrate en sacar tu licencia, quiero estar contigo, no importa si es la primera cita. Que sea lo que Dios quiera.
—Awwww sabes que te comería a besitos, eres un angelito.
—Vas a ser mi primer todo, no sé si el último, pero si el primer todo. Desde mi primer beso, mi primera cita y mi primera vez.
—Solo relajate que todo saldrá bien, te quiero ser sincero en algo.
—Dime.
—Nunca había estado con una chica digamos que fuera virgen y me da miedo lastimarte, en la intimidad claro está. Tendré que informarme bien, para hacerlo de la forma menos traumática.
—Bueno, supongo que es algo de esperarse, hoy en día nadie llega virgen a la edad que tengo. Y te juro que cada vez pones más en alto la bandera.
—Quiero que sepas que no lo digo por hacerte sentir mal, sino porque quiero que todo salga bien contigo. Quiero lo mejor para ti, cuidarte de todas las formas posibles.
—No me haces sentir mal en absoluto, sé que no es tan usual esto así que tranquilo. Una parte de mí se siente orgullosa de haber llegado a este punto y entregarme a un chico tan dulce como lo eres. Me estoy enamorando, Felipe, y se nota a leguas.
—Awwww más hermosa, además quiero saber tu opinión. ¿Quisieras entregarte y sentir como es tener a un hombre sin protección hablando de condón o prefieres usarlo y que así se dé tu primera vez conmigo?
—Prefiero el preservativo, no me siento lista para salir embarazada. No me cierro a la idea de tener un bebé, pero todo paso a paso. Espero que comprendas y en caso de no ser así pues te jodiste.
—Claro que entiendo y comprendo, bonita. Es algo importante llegar a estos acuerdos. Eso sí, te diría que pierdes la sensación de sentirte llena por un hombre que te quiere, para eso se podría usar el anticonceptivo de emergencia, pero en caso de lo anterior yo no tengo problema por usar preservativo.
—Eso lo voy a comprar también, hablando del anticonceptivo de emergencia, no quiero correr riesgos. Más adelante voy a planificar, hablaré con una doctora sobre esto.
—Bueno, princesa, veo que ya tienes muchos planes en mente.
—Tengo que pensar en todo eso, no es momento de salir embarazada. Además, no sabemos adónde va a parar todo esto. Ni siquiera tenemos una relación como tal, solo le he hablado a mi prima de ti, diciéndole que estoy hablando con alguien y que estoy enamorada, aunque siendo sincera es algo que se nota a leguas.
—Te diré algo para que estés calmada, la mujer tiene un ciclo que lo conoces, el estado de ovulación es el más peligroso, es solo evitar esa semana el contacto piel con piel y usar protección. El resto del tiempo la tasa es tan baja, así que tranquila que solo con el preservativo estamos más que bien.
—Lo sé, pero nunca está de más cuidarse, se mira cada caso y tú sabes muy bien que un hijo es mucha responsabilidad.
—Eso es verdad, pero te diré otra cosa que te dejará más tranquila y te dará más calma. Tengo vasectomía hecha hace más de un año, tengo una muestra de esperma en un banco de esperma en mi país de origen, así que relax.
—Bueno, en ese caso las cosas cambian, pero prefiero que uses el preservativo y así no compro el anticonceptivo.
—Sí, no te preocupes bonita que yo entiendo. Haremos ricos a la compañía de preservativos jajajaja.
Me sentí totalmente avergonzada, pero pronto la emoción al saber que iba a estar con Felipe de esta manera dejó un sentimiento más grande que el que sentía antes. Lo estaba comenzando a querer y creía firmemente que él era la recompensa que Dios había enviado a mi vida después de todo lo que padecí en manos de mi mamá y de las demás personas que no me aceptaban solo porque vestía de una manera totalmente diferente…