Un vestido y una disputa

2049 Words
Mi papá se mostraba preocupado; no lo podía culpar, él siempre me veía como aquella pequeña bebé que sostuvo entre sus brazos cuando apenas tenía unos minutos de nacida. —Papá, sé bien que no es la manera más convencional de conocer a alguien, pero es lo que mejor me ha funcionado hasta el momento. En serio, Felipe me hace sonreír a diario y no tienes idea lo mucho que espero sus mensajes que llegan día a día. —No puedo creerlo, en serio te encuentras enamorada de alguien. Por un momento pensé que no iba a llegar este día, pero si dices que él te ama y te hace feliz, pues lo único que me resta por hacer es aceptar esa relación moderna que tienes con ese muchacho llamado Felipe. Mi mamá salió del cuarto y pudo escuchar lo último que mi papá me dijo; ella, delante de él, fue capaz de sonreír y acercarse de manera amorosa. —Cariño, se te hace tarde para irte al trabajo, deberías haber salido hace diez minutos, pero miro que nuestra adorada hija te ha detenido. —Recuerda una cosa, cariño —mi papá miró a mi mamá con una sonrisa—, soy el CEO de la constructora, nunca llego tarde, los demás llegan temprano. Y siempre tendré tiempo para mi amada princesa; estar con Aaliyah vale la pena; es una lástima que no pueda estar a su lado como tú lo estás. —Es cierto, amor. Pero recuerda que en ti recae la responsabilidad de mantener la casa. —Papá —tomé sus manos—, no te preocupes, dentro de poco tiempo voy a graduarme y entonces me haré cargo de la empresa. Te doy mi palabra de que voy a pasar más tiempo a tu lado a partir de mi graduación. —Estoy seguro de que así va a ser, mi amor. Ahora sí, me disculpas, pues tengo que irme; si necesitas algo, solo me tienes que decir, recuerda que estoy a una llamada de distancia. Mi papá se fue y en ese momento aproveché para librarme de mi mamá; fui corriendo hasta el comedor para desayunar algo rápido e irme. —Ni creas que te vas a librar de mí —mi mamá me tomó del brazo con fuerza—. Quiero que me digas en este momento cómo está eso de que hay alguien que te está pretendiendo. —Pues lo que escuchaste, mamá —me zafé de su agarre —hay una persona que me ama y que amo, es probable que nos casemos en un futuro no muy lejano y finalmente forme la familia que tanto he querido. Así que te puedes quedar tranquila, porque al fin hay un hombre que se fijó en mí y que es perfectamente correspondido porque no sabe que soy una Endecott, su amor es totalmente desinteresado y eso es lo que me hace amarlo sin temor alguno. El semblante de mi mamá fue totalmente serio, ella me quedó mirando de pies a cabeza, cuando revisó en mis ojos se quedó quieta por un momento. —En serio que por poco me creo eso que dices —ella comenzó a reír a carcajadas —creo que debería llevarte a un psicólogo o mejor aún, a un psiquiatra para que te revise esa cabeza. Ahora te andas inventando amores ficticios para que dejes de ser tan patética, pero esto solo te hace quedar como la reina de las patéticas. —¿De qué estás hablando, mamá? Por un momento pensé que te ibas a poner contenta por lo que te estoy diciendo, al final de cuentas eres la más insistente en que tenga una relación con alguien. —Estaría contenta si supiera que ese hombre existe, pero a ti nadie te va a querer solo por lo que eres. Entiende que si una persona de nuestro nivel se fija en ti es porque eres una Endecott y no porque se encuentra enamorado de tu personalidad, de tu belleza mejor ni hablamos porque simplemente es inexistente —ella golpeó mi cabeza con su dedo —ten eso siempre en cuenta, chiquilla. —Claro que ese hombre existe —tomé mi celular y le mostré una foto además del último chat que había tenido con él —¿Ahora te encuentras convencida de ello? —A ver, muestra eso —ella me intentó arrebatar el celular, pero yo no lo permití —no comiences con tus cosas, Aaliyah. Quiero que me muestres a ese hombre y lo que has hablado con él. —No pienso hacerlo, ahora quiero que sepas que si hay una persona que me quiere por lo que soy y no por mi apellido. Y justo por eso es que pienso darle todas las facilidades para que pueda escalar, es un ingeniero y estoy segura de que mi papá lo va a apoyar para que no se tenga que ir del país y permanezca siempre a mi lado. —Si tan solo fueras una mujer hermosa te diría que no hagas eso, porque al final de cuentas es el hombre quien tiene que escalar por su cuenta para darte la vida a la que tu padre te acostumbro, incluso es patético que tengas ese tipo de pensamientos. Sin embargo, al saber que no heredaste mi belleza es que sé bien que no te puedes poner muy exigente y que lo mejor que puedes hacer es comprar un marido, porque para tu información eso es lo que te encuentras haciendo. —En serio que contigo nunca se está a gusto, ¿Qué fue lo que te hice, mamá? Porque pareciera que me odias solo por el hecho de existir. —Pues no te encuentras lejos de la realidad, no soporto ni siquiera verte respirar cerca de mí. Tu sola presencia es una afrenta para mis ojos y eres tan patética que piensas que ese sujeto te quiere a ti y que no sabe que eres una Endecott, lo más seguro es que si lo sabe y por eso se comporta de esa manera contigo. Aterriza, niña, todos en la ciudad saben bien quién eres y lo que representas. —No, él no sabe el origen de mi familia. Me aseguré de ocultarlo muy bien y sé perfectamente que no es el caso. —¿En serio piensas eso? —mi mamá comenzó a reír a carcajadas —vaya, te juro que eres más idiota de lo que pensaba. La única posibilidad de que él no sepa quién eres, es que viva en una cueva o debajo de una piedra, entiende eso. —Es extranjero y se encuentra aquí por trabajo, así que no tiene idea de quién soy yo. —Por favor, Aaliyah. Tu papá es reconocido a nivel internacional, deja de decir estupideces y regresa a la realidad. —Muy bien, él no sabe quién soy por el simple hecho de que no lo conocí de manera convencional. Fue a través de una aplicación de citas. El silencio que mi mamá guardó por unos minutos fue roto por una sonora carcajada, ella comenzó a reír de una manera descontrolada y sus brazos en cierto punto sujetaron su estómago. —Vaya, en serio que has caído hasta el pozo más profundo. Siempre pensé que eras patética, pero nunca para llegar al punto en que ibas a recurrir a esos métodos de personas desesperadas. —Mamá, en serio que cada vez que abres la boca solo sabes lanzar veneno. Luego te quejas de que mi tía no es amable contigo, incluso estoy comenzando a ver tus verdaderos colores y me doy cuenta de que eres muy hipócrita con mi papá, porque ante él eres una mujer totalmente diferente de cuando estás a solas conmigo. La bofetada que mi mamá me dió hizo un eco en toda la sala, la servidumbre que estaba de pie me miró con cierta compasión y simplemente bajaron la mirada porque sabían bien que no podían consolarme de ninguna forma. —No te voy a permitir que me hables de esa manera, recuerda que soy tu madre. —¿En serio lo eres? Porque he visto animales que tratan de mejor manera a sus cachorros, si te encuentras gozando de las comodidades que tienes es porque no he abierto mi boca para nada. —Aaliyah, no me provoques porque como enemiga puedo ser terrible. —Mamá, en el fondo sabes bien que si decido contarle a mi papá todo lo que me has hecho, saldrías perdiendo. Él me va a creer y especialmente si llego a pedir el apoyo de mi tía, veremos a quién le cree más, si a ti o a mi tía y a mí. —Sabes bien que tu papá se encuentra delicado del corazón, con algo así solamente vas a empeorar su estado de salud. —Estoy segura que si le llego a decir las cosas con manera, él va a comprender y no se va a poner mal. Pero recuerda que tú no vas a quedar bien parada, lo más probable es que termine por correrte de la casa, porque nunca te va a perdonar el maltrato al que me has sometido por tantos años de manera continua. —Quiero que escuches la manera en la que me estás hablando, te recuerdo que soy tu madre y me debes respeto. No puedo creer que apenas un tipo se fija en ti, ahora ya no te importa si te quiero o no. —Felipe no tiene nada que ver con esto, desde hace mucho tiempo dejé de querer que me quisieras. Me era suficiente con el hecho de que me ignoraras, pero ahora que te atreves a cruzar todos los límites al decir cosas que no estoy dispuesta a pasar por alto es que vengo a decirte todo eso. —No, no puedes venir a ponerte en esta postura. Bien sabes que si tu padre se da cuenta, tal como dijiste va a terminar por correrme a la calle. —¿Y a mí eso en qué me afecta? Disculpa que te lo diga, pero mi papá no me va a desamparar. Así que yo de ti, trataría de llevar la fiesta en paz conmigo si no quieres salir con las patas por delante. Me di la vuelta y salí de la casa, pude escuchar como mi mamá maldecía, pero me detuve en seco cuando comenzó a tratar mal a la servidumbre. —Mamá —abrí la puerta —ni se te ocurra desquitarte con las empleadas, te recuerdo que en la casa hay cámaras debido a que insististe de que teníamos que tenerlas por cualquier ladrón y de paso refresco tu memoria porque yo tengo acceso a los vídeos en tiempo real. Me di la vuelta y nuevamente pude escuchar las maldiciones de mi mamá, pero en esta ocasión no le dijo nada a la servidumbre, así que de alguna manera decidí permitirle que me maldijera hasta las siguientes reencarnaciones, total, ya me encontraba acostumbrada a sus malos tratos. Fui a diferentes sitios para buscar la ropa que iba a utilizar en la graduación, bien sabía que tenía que vestirme totalmente diferente puesto que Felipe iba a estar presente en ese día tan importante. —¿En qué puedo ayudarle, señorita Endecott? —una de las empleadas salió a mi encuentro —estoy a su disposición. —Necesito vestidos de graduación, verá, dentro de muy poco es mi promoción como arquitecta y daré las palabras de despedida. Quiero usar algo diferente, que sea elegante, romántico y al mismo tiempo sensual sin caer en lo vulgar, no sé si me explico. —Claro, tenemos un vestido que se ajusta a lo que usted quiere. Por favor venga conmigo para que lo vea y se lo pueda medir. El vestido traía flores en toda la tela, ceñido al cuerpo y con transparencias en los sitios adecuados. Su espalda estaba totalmente desnuda y caía con un drapeado impecable. —Es perfecto —sonreí al ver el vestido —quiero este, me gustaría probarlo antes. —Un momento —una voz llegó donde me encontraba tocando el vestido —yo quiero esa prenda, es lo que necesito para la graduación y no voy a permitir que esa marimacha venga a ganarlo. —Hola, Jennifer…
Free reading for new users
Scan code to download app
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Writer
  • chap_listContents
  • likeADD