La voz de mi tía me dejó helada; por suerte, no era mi papá quien había escuchado tal cosa. Aunque me preguntaba si realmente eso hubiera sido lo más conveniente.
—Repite lo que dijiste, Aaliyah. —Mi tía dejó caer su bolso en el suelo y caminó con una lentitud peligrosa mientras no dejaba de ver a mi mamá. —Es una orden, cariño, quiero que repitas lo que has dicho porque te juro que no puedo creer lo que escuché.
No quería repetir lo que había dicho, en serio que no, porque sabía bien que mi tía no iba a dejar en pie a mi mamá.
—¡Repite lo que dijiste, Aaliyah! —mi tía gritó con fuerza—. No lo voy a volver a repetir.
En 21 años que llevaba de vida, mi tía jamás me había gritado. Eso fue suficiente para que mis ojos se llenaran de lágrimas y comenzara a llorar sin detenerme.
—Cariño —la voz de mi tía cambió al darse cuenta de su error—. Lo siento, no ha sido mi intención tratarte mal, pero entiende que me encuentro molesta. Vine a verte porque mi hermano me dijo lo que te había pasado y me encuentro con esta sorpresa de que tu madre fue la que te hizo esa lesión.
Los brazos de mi tía, que habían sido los únicos que habían conocido el amor después de los de mi padre, me tomaron con amor. Ella comenzó a moverme de un lado hacia el otro mientras me arrullaba como cuando era una pequeña niña que estaba llorando porque se había caído.
—No hagas un escándalo, te lo pido por el amor que sé que me tienes. —Me aparté de mi tía y la miré con súplica. —Créeme que todo esto lo estoy haciendo por mi papá; su corazón no se encuentra bien y eres consciente de ello, así que guarda todo ese coraje que tienes.
Esto fue suficiente para que mi tía se calmara por completo, pero sus ojos hacia mi mamá fueron de desprecio total.
—Escucha muy bien, nunca estuve de acuerdo con el matrimonio de mi hermano y de ti. Si acaso en algún momento vuelvo a saber que le pones un dedo encima a mi sobrina, ten por seguro que nadie me va a poder detener para decirle a mi hermano todas las salvajadas que le haces a Aaliyah. No me quieres conocer como enemiga; recuerda que tengo todo el poder del mundo para destrozarte.
Mi mamá no dijo nada, sabía bien que cualquier palabra que pudiera decir solamente iba a empeorar las cosas. Ella era consciente de que mi tía no era a alguien que se le podía ver la cara de idiota.
—Ahora referente a ese joven, puedes invitarlo a comer. Yo me voy a hacer cargo de la comida, te prometo que voy a compensar todo el mal rato que mi adorada cuñada le hizo pasar.
Lo de adorada cuñada lo dijo con un desprecio que era palpable, la tensión entre ellas era palpable. Mi mamá la miraba de una manera como si la quisiera matar, pero no podía venir a tocarla porque era consciente que iba a destrozarla sin mucha dificultad.
—Ve a llamar a tu amigo y le dices que lo esperas para que puedan comer juntos, así hablar y todo lo demás. Dile que una chef profesional va a preparar sus alimentos y que espero conocerlo con ansias.
Mi tía era una mujer exitosa en el mundo de la gastronomía, los mismos pasos los llevaba Rae, ella cocinaba delicioso.
—Está bien, tía. Iré personalmente a la casa de los Valdez para así pedirle que venga.
—¿Los Valdez? —mi mamá me miró con sorpresa —¿En serio él pertenece a una familia como la de los Valdez? No puedo creerlo, al parecer no soy la única que carga con la maldición de tener un hijo rarito.
—¡Cállate! —mi tía le gritó a mi madre con fuerza —agradece que tienes una hija como Aaliyah, porque si no fuera por ella, en estos momentos dejo tus dientes desperdigados por todo el suelo de mármol.
Mi mamá no tuvo más opción que permanecer en silencio, ella miró a mi tía con desprecio como lo había hecho siempre, solo que en esta ocasión pudo hacerlo de manera más directa.
—No te quiero en esta casa, ve a desperdiciar el dinero de mi hermano a manos llenas porque eso es lo único que puedes hacer. Ahora largo de aquí de una vez, no deseo ver tu cara de rata.
—Te recuerdo que esta es mi casa y no me puedes correr, así que si no quieres ver mi cara pues largo de aquí. Al final de cuentas tienes una mansión igual de grande que está.
—¿Sabes qué? Por primera vez en la vida te voy a dar la razón, no voy a traer a ese muchacho aquí, lo llevaré a mi casa y Aaliyah vendrá conmigo.
Esa era una decisión que apoyaba, no quería que Damien volviera a la casa donde se había sentido tan incómodo. Al final fui por mi celular y nos fuimos con mi tía rumbo a la casa de los Valdez.
Miré que tenía un mensaje de Felipe, no dudé en responder y comenzamos a conversar de todo un poco en el camino.
—¿Estás hablando con Damien? —mi tía preguntó mientras veía por el espejo retrovisor —se te nota muy contenta.
—No, es con alguien más. Damien es solo un amigo, así que no comiences a hacer conjeturas de algo que simplemente no tiene sentido.
Seguí hablando con Felipe, tenía una pregunta que de cierta manera me causaba un poco de temor.
—¿Y cuánto tiempo planeas estar en mi país? Porque evidentemente viajas mucho.
—Mi contrato es de 12 meses y empecé en agosto.
—¿Y después de eso para dónde vas?
—No sé, adónde me toque.
Seguimos conversando sobre algunos planes que teníamos en mente, lo cierto es que tenía que decirle la verdad de mi familia, no podía simplemente obviar ese lado. Aunque una parte de mí tenía demasiado temor referente a eso porque no quería que nuevamente se quisieran aprovechar de mi posición social.
—Hemos llegado a la casa de los Valdez —mi tía se detuvo —deberías hablarle a tu amigo para invitarlo a comer.
Hablé con el portero de la casa, una vez que nos hicieron pasar, bajé de la camioneta de mi tía y toqué el timbre. Fue Damien quien abrió y bajó la cabeza.
—Quiero invitarte a comer en agradecimiento por las flores que llevaste y a modo de disculpas por el mal rato que pasaste. Mi tía va a cocinar.
Damien solamente pudo asentir, en el momento en que él alzó la cabeza me di cuenta de algo, sus ojos eran muy parecidos a los de Felipe…