Un tiempo para nosotros

2113 Words
La tensión en mi cuarto era palpable, parecía que Rae no quería decir nada y al mismo tiempo decirlo todo. —¿Qué es lo que sucede, cariño? En serio que me tienes en ascuas, quiero que hables las cosas de una vez y no me mates con la espera. —Sinceramente siento que es demasiado perfecto para ser verdad —ella soltó de un solo golpe —no puedes venir a confiar ciegamente en alguien que ni siquiera has conocido, entiendo que quieres que las cosas funcionen, sin embargo hay algo que aquí no me cuadra totalmente y creo que él no es del todo sincero contigo. —¿Y yo lo soy con él? Por favor, Rae, te recuerdo que le estoy ocultando la verdad de mi origen, no puedes venir a juzgarlo por eso cuando la realidad es que yo no soy sincera con Felipe. —No, no puedes venir a culparte por ocultar tus orígenes. Entiende que hay cosas que se pueden ocultar y otras no, él oculta algo porque es demasiada perfección. Ya sabes que mi mamá dice que cuando la limosna es grande, hasta el santo duda. —Quizás estás un tanto paranoica, al final de cuentas siempre te has preocupado de más y lo sabemos bien. Recuerda que con tu marido decías que las cosas iban muy complicadas cuando la realidad era que no y todo el asunto. —Bueno, en eso tienes razón —ella sonrió y se mostró poco convencida —deben ser mis paranoias frecuentes. —Sí, eso debe de ser —sonreí un poco incómoda —no sé qué decirte, la realidad es que estoy comenzando a creer que Felipe es la recompensa por tantos males que he tenido, Dios lo envió a mi vida y deseo creer que todo va a salir bien por una vez en mi miserable existencia. —Tu vida no ha sido tan miserable y lo sabes bien, mi tío te adora y te da el amor que mi tía no te da multiplicado por dos. Si tan solo vieras las cosas buenas, no te estarías lamentando, pero te enfocas en lo negativo y es algo en lo que tienes que cambiar e incluso mejorar. —Es cierto que mi papá me ama profundamente, pero quiero algo más en mi vida. Sabes bien que esos son amores totalmente diferentes y no me vas a convencer de lo contrario. —Está bien, no te diré nada más. Pero solo por favor ten cuidado, no quiero ver que te rompen el corazón porque es algo que no te mereces. —No te preocupes, estoy segura de que Felipe va a cuidar mi corazón mejor que nadie. Ahora deja tus manías de lado y alégrate por mí que todo está saliendo más que bien. Sabía bien que Rae no estaba del todo convencida, pero al final de cuentas había algo que me decía que tenía que avanzar a pesar de las manías y preocupaciones de mi adorada prima. —Sabes que siempre vas a contar conmigo y que estaré ahí en caso de que rompan tu corazón, no te preocupes demasiado por mis palabras, es solo que te adoro y no quiero verte sufrir por un hombre. —Hasta el momento el único género que me ha lastimado y me ha hecho sufrir es el femenino y no el masculino. Mi padre me adora profundamente y yo lo amo como no he amado a nadie, así que tranquila, que los hombres no me han lastimado en absoluto y tú te encuentras en el papel de mamá gallina como siempre has sido. —Pero no todas las mujeres, solo la bruja de tu madre. Y perdón que le diga así, pero ella no me agrada y lo sabes bien. —Lo sé, además es algo que ella se ha ganado a pulso, por mucho que me duela admitirlo. Pasamos el resto de la tarde en total calma, trataba de no hablar mucho del asunto de Felipe porque no quería estar lidiando con las dudas de Rae acerca de su sinceridad. —¿Qué piensas hacer para tu graduación? Sé bien que es algo que has esperado durante mucho tiempo y tenemos que sacar la casa por la ventana. —Quiero hacer una comida sencilla, pero antes debo hablar con Felipe respecto a mi identidad, realmente no me gustaría que él no esté a mi lado ese día tan importante. —No sé, Aaliyah… —¿Qué es lo que sucede? Entiendo que tienes tus dudas referente a tanta perfección, pero no siento nada raro con el comportamiento de Felipe y debes de saberlo. —No quiero discutir contigo, pero en serio no te confíes totalmente de un hombre. Es cierto que no todos son iguales, sin embargo tanta perfección no es de mi agrado porque tal como te lo dije antes, cuando la limosna es tan grande, hasta el santo duda. —No comiences con tus cosas, Rae. ¿En serio no crees que merezca a una persona así? Entiendo que no tengo el mejor físico o la presencia más grande así como tú, pero al parecer a ti se te hace imposible creer que pueda atraer a un buen hombre que esté interesado en mí. —No es eso, cariño. Sé bien que eres una gran persona y aunque te cueste creerlo, lo cierto es que tienes una presencia y un físico que no lo tiene cualquiera —ella tomó mis manos —lo que pasa es que no has querido explotarlo y utilizas esa ropa que bien sabes que se encuentra lejos de ser femenina. —Ya suenas como mi madre —me solté de su agarre con brusquedad —¿Qué tiene de malo que use esta ropa? Me siento cómoda con ella. —No me compares con mi tía porque bien sabes que nosotras estamos lejos de ser iguales —el tono de Rae estaba lleno de rabia —y te digo que te entiendo bien que te sientas cómoda con esa ropa, pero también hay otras prendas femeninas que son cómodas y realzan tus atributos. —Quiero que te vayas de aquí, ya me encuentro cansada de estar escuchando todo lo que dices. Al parecer siempre pensaste igual que mi madre y ahora es que me doy cuenta de que tu cariño era totalmente hipócrita, no puedo creer esto de ti, Rachel. —Aaliyah, entiende que lo que no quiero es que te lastimen. Claro que eres capaz de conquistar a un hombre con la ropa que tienes, pero hay algo en ese hombre que no me termina de agradar y lo peor es que tú te hiciste ilusiones en un tiempo tan corto que me parece arriesgado y absurdo. —¿Y qué tiene de malo querer a alguien en poco tiempo? Sé bien qué es lo que quiero y te puedo decir que deseo formar una familia al lado de Felipe, aunque a ti no te guste. —¡Incluso me estás hablando de familia! —ella comenzó a sacudir su cabeza de un lado para el otro —¿En dónde quedaron tus planes originales de ser una gran arquitecta y ejercer la profesión que te ha costado tanto? Te desconozco por completo, ahora pareces querer seguir los pasos de mi tía que es una mantenida de su esposo, por suerte a ella le tocó un buen hombre, algo que no puedo decir de ti en estos momentos y lo peor es que no te das cuenta de ello. —En el pasado, ahora tengo a Felipe y eso me es más que suficiente. No pienso seguir discutiendo contigo, quiero que te vayas de mi cuarto y dejes de ofenderme, bien sabes que no me parezco a mi mamá, tú si eres como ella. —Como quieras, pero espero de corazón que me esté equivocando, no me gustaría verte sufrir porque cada vez que lloras me parte el alma. Te amo, Aaliyah, aunque en estos momentos pienses lo contrario y te juro que la primera en celebrar contigo cuando te toque la felicidad que te mereces, seré yo. Rachel se fue, sentí un profundo pesar en ese momento, no podía creer que ella no quisiera compartir mi alegría y que de paso pensaba que todo iba a acabar mal. —¿Realmente quiero dejar de ejercer? Felipe es ingeniero y yo soy arquitecta, bien vamos a poder trabajar el uno con el otro, sería algo lindo. No quería dejar mi título en una esquina que se iba a llenar de polvo, al final de cuentas tal como Rachel lo había dicho, mucho me había costado llegar a este punto. —Se lo propondré más adelante, estoy segura que con los contactos necesarios vamos a poder iniciar nuestra propia compañía. Ahora mis planes incluían a Felipe, tenía tantas cosas que quería hacer con él. Desde intimas hasta laborales, juntos vamos a construir un imperio y le mostraré a Rachel que ella se equivocaba. —Sí, ese hombre no me puede lastimar. No después de todas las palabras y las promesas que me hizo, debía de confiar y no pensar en algo que los demás me querían meter en la cabeza. Era algo que quería hacer y deseaba buscar de alguna manera mi felicidad al lado de Felipe, si era necesario ayudarlo a escalar lo iba a hacer, no me importaba que él me utilizara como una escalera con tal de que llegara lo más alto posible. Pensé en nuestro primer encuentro, sonreí al saber que finalmente la persona con la que iba a estar por primera vez ahora tenía un rostro. La sola sensación de tenerlo así frente a mí era tan placentera y me llenaba de mucha emoción. —¿Y qué va a pasar cuando él no tenga mucho dinero para salir? —me preocupé al pensar en esto —¡Ya sé! Sería una linda salida ir a los miradores que se encuentran en las afueras de la ciudad. Sabía de un sitio en donde el viento era agradable y había mucha selva a los alrededores, este lugar era perfecto para una salida rápida, una donde íbamos a elevar dos cometas y a lanzar burbujas. —Sí, eso sería algo lindo —sonreí ante la idea —todo va a salir bien, Rachel no tiene razón en absoluto y se lo iba a demostrar de una manera en la que me iba a tener que pedir disculpas. Sabía bien que podía ser visible ante los ojos de un hombre, al final de cuentas lo había logrado con Felipe y me iba a aferrar a eso. No pensaba dar marcha atrás y ahora me daba cuenta de que él merecía saber la persona que andaba pretendiendo, porque no quería comenzar una relación con engaños. Como si supiera que lo estaba necesitando, la notificación personalizada que había puesto, sonó. Ahí se encontraba este hombre que ahora iluminaba mis días por completo. —¿Qué tal te fue en el trabajo, amor? —Agotado princesa y con buenas y malas noticias. —¿Qué pasó? Dime las malas, así las buenas noticias serán la curita que necesito. —Las malas es que me vas a tener que aguantar jejeje. —¿Por qué? De ti todo lo que venga. Si hay que esperar pues espero. —Porque tendré comisión a las afueras de la ciudad, justo en la parte rural. Será desde el miércoles de esta semana, hasta el martes de la próxima semana. —Ok, no hay problema. Ni modo de decirte que no vayas, es tu trabajo. Por favor ten cuidado y mantente hidratado, en la zona rural dependiendo del sector en el que estés hacen unos calores de los mil demonios. —Lo bueno es que tendré cinco días de descanso —él reveló de manera pícara —cinco días para tenerte en mí. —Todavía no te dan la licencia —escribí mientras mis dedos temblaban —así que no comiences con tus cosas. —¿Quién dice que no? —¿Ya te la dieron? —escribí a toda prisa y mandé el mensaje —no juegues conmigo. Sabes bien que he estado anhelando esa bendita licencia desde que te conocí, por favor quiero que seas serio, hay tantas cosas que tengo planeadas para nosotros dos. —El miércoles término, todavía no me la dan. Así que por así decirlo esas son las buenas noticias, ya pronto nos vamos a conocer y no tienes idea lo mucho que espero tenerte entre mis brazos para hacerte mía totalmente, anhelo ser el primer hombre en tu vida y quitarte ese cuero…
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