Crisbell Habíamos estado tan entretenidas, ninguna de nosotras nos dimos cuenta de que nos estaban siguiendo los talones, hasta cuando fue demasiado tarde, me arrepentí por haber obligado a Margarita a detenerse, sin embargo, tampoco podía dejarla colapsar, yo no podía jamás comportarme de forma tan egoísta y hacer a una persona sacrificarse por mí, todo lo contrario, mi instinto de protección estaba bastante desarrollado. Mi cuerpo se tensó, al escuchar las palabras y el tono de voz de Bala. —¡Qué emoción encontrarte mi Luna! —mencionó mirando mi vientre con una mezcla de burla y enojo —¡Y a tu maldito cachorro! No pude evitar la expresión de inquietud y de desconcierto en mi rostro, ¿Cómo se enteró de mi embarazo, si yo apenas me estaba enterando? Pero antes de poder decir a

