ZACK Mi lobo y yo nos fundimos en uno solo, como pasaba cuando sentíamos ese rabia corriendo en nuestro interior, era como si hombre y bestia nos hubiésemos diluido y ya no éramos dos, sino un solo ser, dispuesto a acabar con esos hombres, por eso cuando mi pata fue mordida por la loba, me giré molesto totalmente fuera de mí, estaba cegado, sentí como mis ojos se cubrían con esa especie de neblina carmesí que aparecía cada vez cuando me encontraba en ese nivel de molestia. Estaba luchando con dos fuerzas de la misma intensidad dentro de mí, una deseando enfrentarla y seguir sumergido en mi enojo, acabando con aquellos quienes la habían maltratado y la otra, el deseo desesperado de poseerla, era hermosa, su color del blanco más puro que había visto en mi vida, sus ojos tan azules

