Claudia abrió los ojos y sonrió al ver el rostro dormido de Matt. ¡Se veía tan lindo! Se acurrucó sobre su gran y firme torso e inhaló su delicioso olor. Su esposo era muy atractivo y otra mujer se estaría lamentando por el gran desperdicio. ¿Quién duerme al lado de semejante hombre sin que nada suceda? Acarició su mejilla con ternura y besó su frente. Él abrió los ojos lentamente y sonrió al verla. La atrajo hacia él para tener más contacto con su piel y besó su mejilla. —Buenos días, reinita. ¿Cómo amaneciste? —Bien, grandulón. Siempre que esté a tu lado, estaré bien. —No, amor. Debes estar bien, aunque yo no esté. —Acarició su mejilla y le regaló una mirada llena de amor. —Matt... —Bajó la mirada con tristeza—, lo siento... yo... —Dos lágrimas bajaron por sus mejillas. —Está b

