Frank le había terminado echando la bronca por haber tardado tanto en volver al trabajo, o, mejor dicho, comenzarlo y sabía que no tenía excusa como para poder negar su retraso, a menos que quisieran que la trataran como loca diciendo que el causante de su retraso había sido ni mas ni menos que Jackson Park. Nadie le creería. Así que se tragó su orgullo, como siempre, y trabajó arduamente hasta no dar más, gracias a todas las personas que se habían presentado durante todo el día. –Si ya vinieron los primeros cinco, ¿por qué sigue apareciendo gente? –gruñó mientras limpiaba una de las mesas. –Así que lo has visto –le dijo Wendy, quien limpiaba a un lado de ella otra de las mesas. Emily levantó la mirada y vio que Wendy seguía con sus deberes. –¿Acaso tu no? –le cuestionó, sabiendo q

