CAPITULO 11

1183 Words
-¿A dónde crees que vas? Luci, no puedes dejarme sola con esos dos —le suplicó. - Claro que no, Ana. ¿Ves a ese chico que acaba de entrar? — Miro hacia la dirección que me señala. —Voy a tener sexo con él, esta noche... Entonces tengo que ir a saludarlo porque debe de estar buscándome. Lucía toma mi mano para ir hasta la barra. Mientras ella está buscando al chico rubio, pido un mojito. Siento que lo necesito urgentemente. — Hola - giró mi cabeza al escuchar una voz ronca. Me quedo en silencio cuando observo a un hombre de cabello castaño sentarse a mi lado en la barra. La manera en que bebe su whisky es pausada, parece un hombre de aproximadamente treinta años. —Se dice: hola - estoy por responder cuando siento que unos brazos me rodean la cadera. - Ana, él es Brandon - mi mejor amiga llega con el rubio y me giro para buscar al señor que acaba de hablarme, pero no lo veo por ningún lado. Frunzo mi ceño y continuo como si nada. - Hola, Brandon - extiendo mi mano - soy Ana. El rubio extiende su mano y asiente con la cabeza, es un chico muy serio. Todo lo contrarió a Lucía. Nos vamos a la pista a continuar bailando, veo a Luca llegar a la pista de baile y me acerco para bailar con él, después de todo vinimos a pasarla bien. No importa que Sebastián esté acompañándonos. Luca pone las manos en mi cadera y se siente extraño, no entiendo el porqué. Siempre hemos sido cercanos y este tipo de contacto físico siempre lo teníamos. - ¡Te ves supersexy, cariño! ¿No te gustaría ir a otro sitio? Ya sabes, dónde estemos solos —Lo sabía, era algo inevitable. Pero quiero salir de todas estas dudas y afrontar este sentimiento que estoy creando por mi profesor. - Luca, tú también te ves muy bien esta noche — sonríe con una mirada brillosa, toma mi barbilla y me da un beso en mis labios — ¿Qué te parece si vamos a un hotel? ¡Eso está bien para mí! —Me muero por probar la teoría de mi amiga. Tomo la mano de Luca y llego hasta donde está Luci para despedirme. —Luci, me voy con Luca - le digo al oído. —¿Por qué se van tan rápido? - pregunta inocentemente. - Vamos a un hotel - De nuevo en el oído, no quiero que nos escuchen. - ¿Llevas protección? - niego. La veo darle un beso al rubio y toma mi mano para salir de la pista de baile. Nos dirigimos hasta la mesa, en busca de nuestras pertenencias. La veo buscar en su bolso y me entrega lo que creo que son preservativos con la mano cerrada. No puedo evitar sonreír. - Ana, no puede volver a ocurrir. Tienes que cuidarte —me dice mientras me abraza y besa mi mejilla. -Es Luca, Luci. No va a importar si nos vamos a casar. En algún momento tendremos sexo y, si queremos hijos, no vamos a usar preservativo - le devuelvo los preservativos, ella sí los va a necesitar bastante. Escuchamos cómo alguien carraspea y volteó para buscar la persona que nos escuchó hablando. Mentalmente, me golpeo la frente. Pero, ¿por qué tiene que pasarme esto a mí?, porque tiene que escucharme en los peores momentos. - Señor Wood —dice mi amiga, con un tono de sorpresa — Tendremos que quedarnos solos. Ana, ya se va — Luci, me mira, levanta el pulgar, y vuelve a entregarme los preservativos con la mano cerrada —al final puede que si los necesites —me dice al oído. Sale de la sala y me deja en una posición muy incómoda. La voy a matar. - Señor Wood. Tengo que irme — trato de pasar, por un lado, de la puerta, pero él no se corre. - ¿Qué te entrego, Lucía? - frunzo mi ceño y aprieto mi mano. - No creo que le incumba, señor Wood, disculpe, pero tengo que pasar - Toma mi mano en un arrebato, me mira a los ojos y la abre ejerciendo un poco de fuerza. - ¿Preservativos? - me dice y levanta las cejas - ¿Quieres acostarte con ese imbécil? - Es un tema que no te incumbe - trato de soltar mi mano de la de él, pero me aprieta más fuerte - es mejor que me vaya, pueda que Luca esté buscándome - le digo con afán de salir, necesito alejarme de mi profesor. — Claro. Que me incumbe, señorita Parisi - lo veo cerrar la puerta sin soltar mi mano. -¿Qué haces? - Me pega a la pared y mi respiración se acelera. - ¡Tocarte! - acerca sus labios a los míos, demasiado cerca - Ese maldito vestido que tienes, no deja nada a la imaginación y no me has dado la oportunidad de decirte, lo sexi que te ves. Así que voy a tocarte, y quiero que te corras en mi cara, quiero lamerte hasta que quedes limpia. ¿Eso quieres escuchar? — Mi respiración está a mil y trago. Es demasiada la tensión s****l. — Es mejor que me vaya —logro, decir con mi voz temblorosa. Quiero ceder, pero a la vez no. Es como tener la tentación en tus manos literalmente. —No te vas a ir —asegura - y si sales de este club. Va a ser para mi apartamento — descarga sus manos en mi cadera y me mira a los ojos. Sé que está pidiendo mi permiso para besarme. Al diablo... Pongo mis manos alrededor de su cuello y lo beso. Este beso es mi perdición, aprieta mi trasero y jadeo, por la sensación, su lengua enredada con la mía. Sus manos están recorriendo mi cuerpo y hace que cada centímetro de mi piel se encienda. Levantó una de mis piernas y la enredó en su cadera. Tocan la puerta. Pero Sebastián no se detiene. Vuelven a tocar y salgo de mi ensoñación. Abro los ojos cuando escucho la voz de Luca gritando mi nombre. —¿Quieres salir? —me susurra y niego con la cabeza. - ¿Confías en mí? - asiento y besa mis labios. La puerta sigue sonando. Sebastián me pone detrás de la puerta, acomoda su erección y lo veo abrirla. ¡Dios mío! ¡Entiérrame de una vez! —¿Luca? —dice Sebastián. —¡Señor Wood! —suena, sorprendido. - Te dije, ella debe de estar en los baños, estaba bebiendo. Seguramente está vomitando —la amo, amo a Lucía - Vamos, acompáñame a buscarla. Sebastián, cierra la puerta con una leve sonrisa en el rostro. Me mira y se muerde el labio. —¡Ya puedes respirar! - se burla de mí y abro la puerta. Salgo para el baño, mi amiga se merece muchas cosas y más. La amo, espero salvarla algún día como ella lo hizo conmigo.
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