Capítulo 19

1332 Words
Uno de los chicos me invita a bailar y voy con él a la pista, es muy buen compañero y muy respetuoso. Nos quedamos en la pista después de tres canciones, ya me duelen un poco los pies y le digo que vayamos a la mesa. La verdad quiero irme son las once de la noche, es buena hora para descansar. Joe toma mi mano para no perdernos entre tantas personas y llegamos a la mesa riéndonos de algunas personas que están verdaderamente ebrias, y nos encontramos con dos hombres demasiado guapos sentados en la mesa, el profesor tiene a Maia casi en sus piernas y el señor Morelli está sentado en medio de otras chicas. Cuando llegamos Morelli mira mi mano entrelazada con mi amigo Joe y Sebastián no puede verme, está a espaldas de mí. La sonrisa que me ofrece es algo maliciosa, no me gusta, me siento incómoda. - Joe, creo que ya me tengo que ir, me están esperando - le miento al oído - Está bien Anabella, ¿te acompaño al auto? - Bueno, está bien - Tomo mi cartera y mi teléfono y mi acción no pasa desapercibida. - ¿Te vas? - pregunta Sebastián y asiento con mi cabeza - ¿Necesitas que te lleven? Puedo hacerlo. - No, vine en mi auto, Joe va a acompañarme, gracias profesor. Me despido de todos con mi mano, y tomo la mano de Joe, solo para no perdernos. Me acompaña al auto y nos despedimos, arranco el auto. Estoy esperando en un semáforo cuando siento que alguien golpea mi auto por detrás. - ¡Es en serio! - digo mientras golpeo el volante con un poco de frustración y me quito el cinturón para bajarme. Reviso que no sea muy grave para continuar mi camino, la persona que le pego a mi carro no se baja, estoy por subir a mi auto cuando escucho la puerta del auto abrirse. - ¿Señorita Parisi? - me giro para encontrarme con el señor Morelli, parece un poco ebrio - discúlpeme, bebí un poco y esta noche no tengo conductor. - Tranquilo, no fue grave, tenga cuidado - trato de subir a mi auto. - Señorita, voy a responderle por los daños, solo deme la dirección para mandar a alguien por su auto. - Tranquilo, no hace falta - abro la puerta del auto para subirme. - Esperé - su mirada cambia, ahora no parece ebrio, será que se asustó por el choque - no se vaya así, estoy muy ebrio, puede ayudarme por favor - vuelve a hablar como si estuviera ebrio. Morelli se me acerca y mi corazón empieza a palpitar, tengo algún tipo de miedo. - No sé cómo pueda ayudarlo señor Morelli - es la verdad, no tengo idea que hacer- - Puede llevarme a mi villa, por favor - me dice y me sorprendo - puedo chocar a alguien más, no quiero hacerle daño... a nadie. - ¿Y su auto? - Puedo dejarlo estacionado, alguien puede recogerlo mañana - se acerca más a mí y me entrega las llaves de su auto mirándome a los ojos - ¿puede dejarlo estacionado en un lugar seguro? - asiento con mi cabeza, no sé en qué momento acepté hacer esto. Me subo al auto del señor Morelli y corro el asiento a mi altura para poder conducir y estacionarlo a un lado de la carretera, la calle está sola y no hay más autos. Me bajo y bloqueo el carro, asegurándome que este seguro y me giro para encontrar al señor Morelli montado en mi auto, al lado del pasajero. Me subo y arranco mi auto. -¿Dónde está su villa, señor Morelli? - Puedes llamarme Mariano, estamos solos - una corriente pasa por mi espalda como un tipo de alerta y sonrió por cortesía. - Bueno Mariano - sus ojos miran atento mis labios y miro la carretera un poco incómoda- ¿a dónde me dirijo? Empieza a marcarme una ruta, y me pide que vaya más despacio, llevo conduciendo alrededor de una hora cuando encontramos una villa, muy hermosa. - Puedo invitarte una copa, después de todo me trajiste a casa, sano y salvo - me mira y sonríe, tengo nervios de este hombre. - No, muchas gracias, de pronto en otra ocasión, estoy muy lejos de casa y tengo que regresar - sonrió, esperando que se baje del auto. - Es verdad, debería de acompañarte a tu casa y que un conductor me recoja, qué idiota, como voy a dejar que una mujer tan hermosa se vaya a su casa sola y a esta hora de la noche - No deja que hable y llama por teléfono pidiendo un auto para que nos siga. - Creo que es mejor que se quede, ya estamos en su casa después de todo - Le digo intentando zafarme de él. - No me voy a ir Anabella, no te voy a dejar - Me mira con sus ojos profundos y oscuros, frunzo el ceño, ahora no quiero discutir con él, le tengo un poco de miedo. - Bueno... - arranco mi auto, necesito llegar a mi casa y que pueda irse este hombre. - ¿Tienes novio? - Giro y lo miro para negar con mi cabeza - pensé que el chico con el que ibas el otro día era tu novio. - Hace menos de un mes nos dejamos, pero ha sido mi amigo por toda la vida - sonrío pensando en Lucas. -Deberías de alejarte de él, ¡es un idiota! - ¿Por qué dices eso? - continuo con mi mirada hacia la carrera. - Eres una mujer demasiado hermosa, nadie, en su sano juicio, aceptaría ser tu mejor amigo y se declara a dos meses de graduarse - eso hace que piense. - ¿Cómo sabes eso? - pregunto - apenas nos decidimos a estar juntos, ¡eso es todo! Pero es mejor darnos un tiempo, creo que la universidad me tiene demasiado estresada. - Anabella, si me dijeras que te acostabas con él y que aceptaron apenas formalizar la relación, te creería, pero ni siquiera se acuestan - ¿cómo carajos sabe eso? - y si yo fuera él, el primer día que me digas sí, te llevo a la cama, él no te desea, eso quiere decir que no te ama. - ¿Por qué dices que no, nos hemos acostado? - Pude notarlo - frunzo el ceño - el día del restaurante. - ¿Pudiste notarlo? ¿Con solo vernos? - Sí, pequeña, también noté que te acostabas con Sebastián - me atoro con saliva y tengo que detener el auto, pero como sabe eso, ¿me investigo? - ¿Quién te dijo eso? ¿Fue Sebastián? - No, él no habla de ti, eso fue lo que lo delató, le dije que me gustaste y me cambio el tema, es mi mejor amigo, lo conozco mejor que él mismo. - Es mejor que te bajes de mi auto - le digo, estoy demasiado nerviosa- necesito llegar a mi casa. - Ya te lo dije, no me voy a ir - Se acomoda el saco de su traje y lo desabotona - Te lo voy a decir una sola vez Anabella Parisi, aléjate de Lucas y también de Sebastián. - Como que me aleje, ¿quién eres para pedirme eso? - lo miro y aprieto mis manos sobre el volante, ha logrado hacerme enojar. - Vas a ser mi mujer Anabella, no puedes estar con otros hombres, ¡ya no más! - ¿Qué? - como su mujer, este tipo se le pasaron los tragos y más que eso - creo que estás muy ebrio, es mejor que vayas a tu casa - mi corazón palpita cuando me sonríe, tengo miedo. - Nunca he estado ebrio, no podría embriagarme, no con una sola copa - me sonríe con malicia y mi corazón está que se sale del pecho.
Free reading for new users
Scan code to download app
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Writer
  • chap_listContents
  • likeADD