CAPÍTULO 28 MUCHO QUE APRENDER. Dos días y Abner y Calisto seguían sin salir de la habitación, la primera noche Abner tuvo que contenerse demasiado para no lastimarla; sin embargo, Calisto no parecía preocupaba por su integridad física y su deseo por tener todo de Abner se encontraba lejos de estar satisfecho. — Quiero todo de ti— dijo ella — con voz sensual y sincera mientras descansaba sobre el pecho de su hombre. — Ya lo tienes todo —le aseguró él — quien tampoco podía saciar sus ansias por ella. — Enséñame — pidió — enséñame todo, quiero darte placer igual que tu a mi — Calisto apenas y se reconocía, hasta unas horas atrás era virgen y ahora no podía vivir si el placer del sexo, mejor dicho, sin el placer que Abner le daba. Ella se colocó a horcajadas sobre él, quien se deleitó c

