Pov Salomé Termino de hacer las transferencias y tomo todo para ir de nuevo a la oficina de Damián. La sonrisa que tengo en mi rostro no se quita y se que es inmadura pero… algún desquite tenía que tener. Toco la puerta escuchando segundos después el “adelante” y esta vez lo veo en la ventana con su vaso habitual de whisky. Se quitó el chaleco y solo lleva la camisa blanca que se adhiere a sus músculos perfectamente proporcionados. «No voy a mentir Damián Morgan causa muchas cosas en mi» Desde quitarme el aliento hasta calentarme la cabeza. Es tan perfecto físicamente como tan malvado espiritualmente y se que no debería amarlo como lo hago, pero es lo que siento por él y creo que nunca dejaré de sentir algo distinto. —Ya hice las transferencias Damián —le hablo dejando su móvil en el

