Pov Amada Nos subimos al auto deportivo de Andrea. Por lo que sé, todos tienen autos aquí y él de ella es un convertible de color n***o; se parece a ella, rústico, moderno y sofisticado; con asientos de cuero, nevera portátil y claramente blindado. Los escoltas nos siguen de lejos porque a ella no le gusta subirlos al auto con ella porque le quitan su libertad. «Y ella es un alma libre» Fueron sus palabras. La veo encender el stereo y comenzar a tararear una música que suena en la radio. Sonrío llena de alegría mientras la brisa de la noche nos refresca la cara y nos mueve los cabellos logrando que se peguen a nuestro rostro. —Y ahora estoy bailando, sonriendo. Nadie me está jodiendo… —Canta a todo pulmón y la sigo sintiéndome diferente. ¿Qué estaba haciendo con mi vida? Estaba sumer

