Pov Damián La erección es maltratante y angustiante a la vez. Siento como los dedos me pican por quitarle el maldito vestido que lleva puesto, por enrollar sus cabellos entre mis dedos y jalarlos mientras la embisto con brusquedad. Llevo el whisky a mis labios y saboreo de él sin apartar mis ojos de su silueta perfecta. Sus curvas bien pronunciadas son una invitación al éxtasis y sus labios carnosos me indican los muchos orgasmos que puede darme con ellos. Me relamo los labios sin dejar de ver cómo se mueve entre la multitud hablando con todos. Muchos de los empresarios se acercan buscando proponerle empleo, pero ensancho una sonrisa cuando me doy cuenta de algo: ella es mía y nunca la dejaré irse. —Mira lo que me hizo la… —habla Alice sacándome de mis pensamientos y mostrándome el vesti

