Pov Salomé Y como era de imaginarse el restaurante ejecutivo era todo lo perfecto que podía existir; desde las mesas negras de vidrios para los dueños, o socios, hasta las mesas blancas con el mismo material para el resto del personal que pudiera pagar un platillo. Pavel me guía al lugar donde veo a Damián sentando mientras lee una cartilla de menú y cuando me poso al frente sus ojos verdosos me detallan de arriba abajo. El cuchicheo discreto se puede apreciar en algunas mesas y el hombre que quiere inseminarme y que es mi jefe arruga las cejas al detallar mi atuendo. —Siéntate —indica con severidad después de que Pavel me abre la silla. Hago lo que me dice para después tomar el menú de manera neutra. Hay de todos los platillos italianos que existen así que pido uno de la lista gourme

