El mismo día Londres Bahir No quería seguir en la cama de un hospital porque era como morir en vida, sobre todo no soportaba las continuas visitas de la psicóloga, ni de la doctora, sé que hacían su trabajo queriéndome ayudar, pero lo que necesitaba era cerrar esa herida, no estar abriéndola cada instante, no estaba lista para hablar de ese durísimo episodio, aunque lo hice por insistencia de mi tía. No puedo repetir que exteriorizar mi dolor me ayudo, más bien sentía que sangraba cada vez, no era cuestión de pisar mis miedos y volver a comenzar, era mucho más difícil no derrumbarme. Lo cierto es que volví al departamento para querer levantarme, para sanar, más que todo dejar mi duelo a un lado para enfocándome en el trabajo. No regresé al buffet por evidentes razones, todavía tenía e

