Y la verdad es que quiero mucho mi vida como para ponerme al brinco, total, nalgas son las que sobran en todo el mundo, cuando Graciela, en una escapada que se pudo dar, me avisó que me cuidara porque me iban a tumbar, me dio unos buenos billetes y me dijo que me escondiera bien por un tiempo. Patricia, también se enteró y no dudó en buscarme, también ella me dio una buena lana y me pidió que me fuera lejos, en lo que ese infeliz de Enrique, se olvidaba de mí y yo podría volver, así que, no lo pensé, hablé con mi mujer y le dije que por defender a Elías, me había metido en una bronca muy gruesa. Mi querida y amada esposa, siempre fiel y derecha, me dijo que me apoyaba y que lo que yo decidiera, que ella estaría conmigo, primero pensé en irme a algún otro estado de la república para insta
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