Capítulo XXVIII

2067 Words

Elevando las piernas al aire, puso al descubierto todo su sexo afeitado y la lujuriosa entrada del nido, que tal parecía la puerta al infierno… o a la gloria... —Ven y métemela si eres hombre... ¡Quiero que me partas en dos! —suspiró ella con un tono de voz sensual y enronquecido por la lujuria. Como para enfatizar lo que decía, se metió dos dedos que empezaron a chapotear en sus jugos íntimos los cuales ya estaban derramándose de manera abundante ya que ella también estaba más que caliente en ese momento y no podía controlarlo como lo hubiera deseado, ya que uno de sus mayores placeres es hacer con los hombres lo que se le pega la gana. Le gusta verlos como sus perritos falderos. —¿No ves cómo estoy empapada por el deseo? ¡Ven y gózame! ¡No seas maricón, llégale a eso que tanto te gust

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