Sayen. —Hasta que te encuentro... —cierro la puerta del establo asi no nos ven, lo busqué por todos lados donde no ha ido a la cocina tampoco. —Sayen... —corre a la puerta abriendo un poco, saca la cabeza viendo a todos lados—. ¿Alguien te vió?. —No, están todos preparando la festividad... ¿Qué pasa? ¿te estas escondiendo de mi?. —No Sayen, solo que... —se friega la cabeza con fuerza—. Hubieron unos problemas. —¿Puedo saber?. —Mi papá me preguntó con quién me veía el día de la boda de tu hermano y le tuve que decir, se enojó mucho, me dijo que no quería que nos volvamos a ver. —¿Entonces no nos vemos mas?. —Naaa, estoy esperando que se le baje el enojo y que se olvidé un poco que se enojó conmigo... —Bueno, ¿trabajas solo?. —Si, como son las festividades fueron a ayudar, no viene

