Sayen. Lo miro dormir boca abajo y sonrío, no ronca ni duerme con la boca abierta, puedo decir que capas que en unos años lo haga, pero en estos meses donde hemos dormido juntos casi cada noche, nunca lo vi hacer ninguna de esas cosas, es como que ni siquiera estuviera su espíritu en su cuerpo, no se mueve ni hace sonido alguno, pero si le hablas ahí si, se despierta enseguidita. Me acerco mas a él sin creer la alegría que tengo, nos casamos, ya somos una pareja casada que vamos a poder andar libremente por todo el pueblo sin que rumoreen de nosotros, que estoy segura que hablaban solo que no llegaron a nuestros oídos por ser la sobrina del jefe, su sol como me dice, y es como que todos saben hasta donde llegar, porque soy reconocida hasta por los jefes de otras aldeas que soy el sol del

