Sayen. Unos días después. —Daleeee... —riendo alejo las manos de Itamar que me quiere agarrar. —Ita vamos, nos van a venir a buscar... —me giro sin saber que es un error porque me abraza de atrás apretándome con fuerza y fregandose en mis nalgas—. Oojjj. —¿Sientes cómo me pones?. —Si... —dejo de luchar para fregarme en él, sonrío porque me hace sentir cosas raras, me envuelve con fuerza dándome besos en el cuello y hombro—. Me encanta. —Eres mala eh, te gusta tenerme asi y no hacer nada por mi. —Lo hago, pero aca no podemos. —En realidad podemos. —me giro como puedo envolviéndolo del cuello. —No podemos Ita, aca viene quien quiere, nos llegan a encontrar se arma. —¿Es problema que se arme?. —No, —acaricio su cara sonriendo—. Ya quiero que se arme. —Bueno, pero espero a que mi h

