Eliam continúa alegando que no se someterá al tratamiento y mucho peor a esa operación igual de riesgosa que si no la hace. —Hazlo por tu bien y no por el de tus padres o el de otras personas, imagínate que logres vencer ese cáncer maligno, puedes irte de viaje lejos de todos nosotros y rehacer tu vida como tú lo desees. Yo no me opondré a que seas feliz de la manera que tú desees. —¿Por qué hablas con tanto positivismo? He dicho que no estoy a gusto con el hecho de que seas mi esposa, y aun así me sigues dando aliento para que me someta a esa operación. ¿Por qué eres así? ¿Qué clase de ángel eres? —Lo hago porque… yo te amo, Eliam, y aunque tú no sientas nada por mí, no te deseo el mal y quiero que recuperes tu salud. —Lo lamento, muñeca de cristal. Yo no puedo decirte lo mismo porq

