El agua caliente resbalaba por la piel de Elena calmando sus ardores. Tenía el cuerpo cansado, los músculos sensibles y la mente aún atrapada en la vigilia de la noche anterior. Apoyó la frente contra los azulejos y respiró hondo, intentando ordenar lo que sentía. Había pasado toda la noche con Adrian y no podía negar que lo disfrutó al máximo. No quería ponerle nombre a eso, no todavía, pero le preocupaba. Cerró la ducha, se envolvió en la toalla y se miró al espejo. Sus ojos estaban enrojecidos por el poco sueño, pero había algo distinto en su expresión, se sentía más liviana, con menos tensiones. Se vistió con rapidez, eligiendo ropa discreta y profesional, como si esa elección pudiese devolverle el control. Debía mostrar que todo seguía normal. Bajó al comedor preparada para enco

