—¿Quién es el conde de Warlet? —preguntó Emily mientras subía las escaleras junto a Pamela—. Ha sido tan gentil de enviar la compra que olvidaste… —dijo en tono soñador—. Estoy segura de que su amigo es igual de afable —agregó—. ¿Quién es? ¿Qué pasó en la tienda? ¿Y por qué fuiste tan dura con el emisario? —¿A qué debo contestar primero? —Pamela puso los ojos en blanco para fingir que su perturbación y desconcierto se debían al asedio de su hermana. —Elige tú misma —rio Emily—. Imagino que todas las respuestas son igual de interesantes. —Pues te equivocas, querida —dijo Pamela a la vez que abría la puerta de la alcoba que compartían. Emily la siguió al interior y miró por encima del hombro de Pamela cuando esta se sentó frente al tocador—. Lo único que ocurrió es que se me cayó mi bolsi

