BRYCE Dejo de escuchar todo lo que Vanesa me dice. Según ella, está embarazada, pero no puede ser mío. La única vez que me la volví a follar, usé condón, ¿cierto? —¿Me estás escuchando? Levanto la mirada. Me encerré con ella en el despacho, dejando a América con un nudo de dudas sin responder; la confusión palpitaba en sus pupilas. —Si estás embarazada, no es mi asunto —replico con seguridad. —Lo es, porque es tuyo. —Usé condón. No soy un crío estúpido. —Pudo haberse roto. No he follado a nadie desde que llegué aquí —refuta, dando un repiqueteo con sus tacones altos. Me quedo callado. Es una opción, pero el solo hecho de tener un hijo con alguien que no sea América me sabe mal, me sabe a traición. Aunque ella ya lo supo, en estos momentos no se acuerda y temo que volv

