BRYCE Maldigo, lanzando todo lo que encuentro a mi alrededor. América no tuvo por qué ver esto, y ahora, la desilusión que había en su mirada se convierte en un puñal que me aflige en el pecho. ¿Para qué vino? Joder. Hice lo que hice porque me aterra esta sensación que experimento cuando ella está cerca. Follar a Vanesa solo fue un desquite. Me quito el condón y lo tiro al cesto de basura. El corazón me sigue latiendo frenético. Me siento enfadado, no por las razones correctas, sino porque, mientras empujaba las caderas, imaginé que era América quien estaba con el pecho sobre el escritorio. Eso es todo. —Maldición —bramo. Vanesa se arregla, dibujando una sonrisa que va de oreja a oreja. Se lame los labios y, ahora que la miro bien, la diferencia entre ella y América es abismal. Es deci

