Sentí en mi cara la mano de José Miguel... Su caricia me volvió a la realidad. ―¿Lista? ―Sí. ―¿En qué pensabas? ―En nada. ―¿Segura? Enlacé mis brazos alrededor del cuello de mi guapo marido. ―Segura. ―¿No me quieres decir? ―Me abrazó de la cintura, me apegó a su cuerpo y rozó su nariz con la mía. ―Solo pensaba en todos estos años desde que estamos juntos. En lo feliz que soy. Me besó con pasión. Con la misma pasión con la que me besaba desde hacía más de diez años. ―¿Vamos? Si nos quedamos un minuto más, Elena tendrá que celebrar sus quince años sin nosotros. Me reí en su boca. ―Vamos. Mira que conociéndote, eres muy capaz de dejar plantado a nuestra hija. Él se rio conmigo y volvió a besarme. ―Tú me provocas, mi bella mariposa. Me tomó de la mano y nos dirig
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