En otra parte del corazón del Whitehall, dos altos funcionarios estaban discutiendo sobre las implicaciones del desastre de seguridad. —Buenos días, Binky. —Buenos días, Trevor. ¿Has oído las horribles noticias? —Sí, horrible; no puedo soportar pensar en ello. —Nunca pensé que llegaría a esto. —Yo tampoco. Cuando lo escuché, apenas podía asimilarlo. ¿Hay alguna novedad? —Prepárate amigo, puede que necesites un trago. Trevor tragó saliva —Adelante, entonces. —Inglaterra fuera por 23 carreras. —No me lo puedo creer. —Nunca superarán la vergüenza. —No supongas que lo harán. —Pero bueno, supongo que debemos continuar adelante y todo eso. Pecho erguido, frente en alto. —No creo que pueda haber nada peor que eso, Binky. —Solo un pequeño problema en el campo; he oído… ya sabes, lo q

